SENTIMIENTO NACIONAL🇻🇪
BASTA!!! Ya dejé que decir que "estamos bailando felices en las calles", "que Delcy es maravillosa" y de restregarnos en la cara todo el petróleo que saca de Venezuela.
@POTUS@SecRubio@RepMariaSalazar@RepCarlos@SenRickScott
Esto sí es un tema político
Quien entiende la nación como una cárcel, como lugar de castigo y vigilancia, difícilmente comprende la obligación de asistir y socorrer
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Que relativo es todo cuando levantarte, tener techo, electricidad y agua y haber podido tomar café, con la familia más cercana viva es una bendición inconmensurable. Secar las lágrimas y seguir apoyando en lo que se pueda es la tarea. Gracias a los que han dado tanto más allá de sus fuerzas y con sus uñas. Ánimo y fuerza.
Declaraciones de Jurgen Klopp a ZDF, sobre la reanudación del juego retrasada por el árbitro, durante el cooling break del México-Sudáfrica para que terminaran los comerciales de algunas cadenas de TV:
"Esto es el fútbol siendo tomado como rehén por ejecutivos en oficinas con aire acondicionado".
"Estos supuestos 'descansos por el calor' nos los vendieron como un escudo para el bienestar de los jugadores, una noble espada contra el calor. ¿Pero en realidad? No es más que una jaula dorada construida para patrocinadores. Cuando vi a los jugadores parados durante un descanso por calor mientras los tiempos de televisión dictaban el ritmo del partido, no pude evitar preguntarme: ¿a quién está sirviendo realmente la Copa del Mundo? ¿A los aficionados?, ¿A los jugadores?, ¿O a los anunciantes?".
"Un partido de la Copa del Mundo debería fluir como un río. En cambio, estamos construyendo presas en medio de él para que los comerciales puedan pasar. Eso es peligroso para el espíritu del juego. El fútbol alguna vez fue el evento principal, pero ahora corre el riesgo de convertirse en la música de fondo de un espectáculo publicitario. Nos dicen que estos descansos son por el bienestar de los jugadores, y por supuesto la salud de los jugadores importa. Pero cuando el juego empieza a doblar sus rodillas ante los tiempos de la televisión, la gente va a hacer preguntas. El balón se supone que es la estrella. No un descanso comercial".
"La Copa del Mundo es la catedral del fútbol. Sin embargo, a veces da la sensación de que la hemos convertido en un centro comercial donde la caja registradora recibe más respeto que el propio partido. Si este es el futuro, entonces el fútbol ya no está siendo interrumpido por los anuncios. El fútbol se está convirtiendo en la interrupción entre los anuncios".
Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida. #ViajeApostólico
A Gaudí siempre le preguntaban cuando acabarían lss obras, y el siempre respondía que su cliente no tiene prisa.
Para Antoni Gaudí, que murió tal día como hoy, hace 100 años, ingresado en un hospicio porque lo tomaron por un mendigo tras ser atropellado por un tranvía, habría sido un sueño saber que el Papa, los Reyes de España, el presidente del Gobierno y de la Generalitat, el alcalde de Barcelona y una larga lista de autoridades estarían, un siglo después, rindiéndole homenaje y mirando al cielo para ver cómo se iluminaba la torre de la iglesia más alta del mundo.
La epopeya de la Sagrada Familia, 144 años en construcción, y que aún no ha acabado, ha tenido uno de sus días para la historia con la solemne ceremonia religiosa que ha culminado con la bendición del Papa a la Torre de Jesucristo.
Otro momento que hará que la imagen de Barcelona dé la vuelta mundo, con 9.000 personas dentro del templo y 130.000 en el exterior
Y lo de los drones eso ya no se como expresarlo, mejor verlo.
"Me voy de Venezuela no porque no la quiera, sino porque ella decidió que no me quería a mí." Eduardo Caballero escribió en una sola frase lo que millones de venezolanos no han podido procesar en años.
Eduardo escribió lo que muchos venezolanos, jóvenes y no tan jóvenes, piensan pero no se atreven a decir en voz alta. No es literatura, es un parte de guerra. Es el diagnóstico de una generación que estudió, se preparó, creyó en el país y recibió como pago un mercado laboral que no alcanza para comer, un sistema económico perverso y traicionero con cinco tasas de cambio y múltiples conos monetarios que cambian varias veces al año, donde no existe la seguridad jurídica ni la personal, donde estás a la buena de Dios en todo momento porque si no te agarran los delincuentes lo hacen los policías, o si no la burocracia infinita de funcionarios corruptos que encontraron en el trámite otra forma de extorsionarte.
Una generación que quiso hacer todo bien y a la que el país les respondió moliéndolos a palos. Y sin embargo los políticos, desde sus asientos privilegiados, nos piden que resistamos. Que seamos resilientes. Yo´, igual que él, lo llamo resignación con mejor prensa. El sistema venezolano lleva décadas perfeccionando el arte de exprimirte hasta que decides irte o te hundes para siempre. Resistir no es vivir. Resistir es sobrevivir mientras la vida pasa sin ti, mientras tus mejores años se consumen esperando que un país que nunca te quiso de verdad decida, por fin, darte algo a cambio.
Venezuela lleva más de cuarenta años diciéndoles a sus jóvenes que el futuro está por venir. Más de ocho lustros de "cuando esto mejore", de sacrificar los mejores años esperando que la luz no se vaya, que el sueldo alcance, que el país despierte. Salieron los adecos y copeyanos, llegó Chávez, se murió, llegó Maduro, se lo llevó Trump y ahora con los hermanos que están en el poder, el sistema sigue intacto, sonriendo con caras nuevas, brindando con el mismo champagne. La nueva Venezuela se parece demasiado a la vieja porque el problema nunca fue una persona, es una estructura enquistada en cada institución, en cada trámite, en cada palanca que necesitas para existir en paz en tu propio país.
Por eso les digo a los jóvenes venezolanos lo que nadie les dice con claridad suficiente, lo que nadie me dijo cuando yo tenía su edad: váyanse. No como derrota. Como decisión inteligente. Si llegas a otro país con veinte, veinticinco, treinta años, con ganas reales de integrarte, de asumir ese lugar como tuyo y no como un campamento temporal, en menos de diez años no serás el inmigrante venezolano que llegó sin nada. Serás un profesional con trayectoria, con papeles, con derechos, con una vida construida sobre terreno firme. El "ciudadano de segunda" es una etapa, no una condena. En Venezuela sí es una condena. Allá siempre serás el que aguanta, el que espera, el que se adapta a lo que el sistema decida darte ese mes.
Afuera, lo que construyes es tuyo. Y te lo digo yo, que emigré a los 40 y todo eso que te digo que te va a pasar, a mi me pasó. Venezuela lleva décadas tratando a su juventud como combustible, no como futuro. Te piden que te quedes a reconstruir lo que otros destruyeron, usando tus mejores años como material de construcción gratuito, sin garantías, sin contrato, sin fecha de entrega.
No le pido a ningún joven venezolano que odie a su país. Le pido que lo ame con la suficiente lucidez como para entender que amarlo no significa inmolarse en él. Puedes querer a Venezuela desde afuera, construir tu vida en otro lugar, prosperar, echar raíces, y seguir siendo venezolano en lo que importa.
Lo que no puedes recuperar son los años que pasaste esperando que Venezuela decidiera quererte de vuelta.
Lo detuvieron a principios de enero de 2025. Llevaba hallacas y bombones para cenar con su octogenaria madre.
Víctor Hugo Quero Navas tenía 51 años, era comerciante, lo llamaban "el Ruso" por los ojos claros. No era opositor activo, no era figura pública. Estaba en Plaza Venezuela (Caracas) celebrando Año Nuevo cuando funcionarios encapuchados de la policía política del gobierno venezolano se lo llevaron. Lo acusaron de terrorismo, traición a la patria y conspiración. Un hombre con hallacas en la mano, espía internacional. Eso necesitaba el régimen para justificar lo que vino después.
Víctor murió a finales de julio de 2025 bajo custodia del Estado venezolano. Lo enterraron alegando que "no suministró datos sobre vínculos filiatorios" y que ningún familiar fue a buscarlo. Mientras tanto, su madre de 83 años recorría cárceles, fiscalías y defensorías exigiendo saber si su hijo seguía vivo. La dejaron buscar. La dejaron dar ruedas de prensa llorando.
La dejaron envejecer buscando a alguien que llevaba meses en una tumba que ella no sabía que existía.
En mayo de 2026, un tribunal le negó la amnistía porque sus delitos "no calificaban". Llevaba nueve meses muerto. Al día siguiente, el gobierno confirmó su muerte. Alguien en esa sala sabía la verdad cuando firmó esa negativa. O nadie la sabía, que es igual de terrible.
Esto no es un fallo burocrático. Es el sistema funcionando exactamente como fue diseñado: detener sin justificación, desaparecer sin consecuencias, mentir sin costo. Víctor no era nadie especial para el régimen. Era desechable. Y cuando alguien es desechable para un Estado, no necesitan ni mentir bien. Solo necesitan que su madre siga buscando mientras ellos guardan silencio. Carmen Teresa Navas tiene 83 años y reconoció a su hijo en una exhumación. Eso es Venezuela hoy. Sin metáforas.
Y Víctor podría ser cualquiera de nosotros. El que sigue viviendo allá porque no ha podido salir. El que se fue y decidió regresar porque creyó que algo había cambiado. El que va de visita a ver a su mamá por Navidad. El que solo quería cenar hallacas con su familia. En Venezuela ya no existe el perfil de riesgo, porque el riesgo es simplemente estar ahí. Nadie está a salvo. Ni el que nunca se ha metido en política, ni el que tiene pasaporte europeo, ni el que lleva años fuera. Basta con pisar ese suelo en el momento equivocado, cruzarse con el funcionario equivocado, o simplemente existir donde un Estado sin freno decide que eres útil como ejemplo. Víctor no hizo nada. Y por eso su caso es el más aterrador de todos.
Los venezolanos hemos sufrido muchas situaciones terribles en los últimos años. Sin embargo, el caso de Victor Hugo Quero Navas y su madre, Carmen Navas, ha generado una oleada de indignación colectiva como pocas en tiempos recientes.
¿Cómo puede explicar la sociología esta reacción de los venezolanos?
Émile Durkheim, uno de sus fundadores, abordó la moralidad no como un fenómeno individual, sino como una fuerza social. La "conciencia moral" y la indignación colectiva son pilares en su teoría para explicar cómo las sociedades mantienen su cohesión y solidaridad.
Para este autor, incluso sociedades fragmentadas conservan una “conciencia colectiva”: un núcleo mínimo de normas morales compartidas.
A partir de allí podemos decir que el caso Victor Hugo Quero tocó varias fibras sensibles, especialmente a partir de la actuación de su madre, Carmen Navas:
- el deber de proteger la vida,
- el respeto a los muertos,
- el vínculo madre/hijo,
- la obligación mínima del Estado de informar
Cuando esas normas son violadas de forma extrema, aparece la indignación colectiva como mecanismo de reafirmación moral.
Siguiendo esta línea podemos sugerir que lo sucedido con Víctor Hugo logró romper el umbral de normalización moral que la sociedad había desarrollado para sobrevivir. Lo sucedido no se interpreta solamente como algo “político”, sino incompatible con la idea básica de humanidad compartida.
Intentando ver algo positivo de tanto horror:
Una sociedad que todavía puede conmoverse frente al sufrimiento ajeno (después de años de crisis, violencia, polarización, migración y desgaste emocional) es una sociedad que no ha perdido completamente su tejido moral.
Cuando aparece una reacción colectiva genuina de empatía e indignación, significa que todavía existen reservas morales y afectivas dentro de la sociedad venezolana. Y, en medio de la pesadilla, esta es una razón para mantener la esperanza.
Mírala. Esa lágrima gruesa, suspendida en el borde de su ojo como si el tiempo mismo se hubiera detenido para no dejarla caer, es el dolor vivo de Carmen saliendo desde lo más hondo de sus entrañas. Es el útero que parió a Víctor Hugo contrayéndose otra vez, pero esta vez pariendo solo ausencia, un vacío que duele como un parto al revés, como si le arrancaran de adentro al hijo que ya no está.
Desde el 3 de enero de 2025, cuando le robaron a su niño, ella caminó dieciséis meses con ese llanto atascado en el alma, mendigando de cárcel en cárcel, preguntando si su hijo seguía respirando en algún rincón del mundo. Y mientras ella suplicaba, Víctor Hugo llevaba nueve meses bajo tierra. Sin que ella pudiera besarlo. Sin abrazarlo. Sin cerrarle los ojos una sola vez.
Los que sabían dónde estaba la miraron a la cara y no dijeron nada.
Esa lágrima no cae. Se queda ahí, latiendo, porque es más grande que ella. Porque es el amor de madre convertido en herida que nunca va a cicatrizar.
Esa lágrima soy yo. Esa lágrima eres tú. Todas somos Carmen...
Anyone else thinking breakfast for dinner tonight?? We've got our eyes on @chefsymon's soft-scrambled eggs 🍳
The chefs are working with eggs in the next #24In24: Last Chef Standing speed shift, Sunday starting @ 8|7c!
🟦 VENEZOLANOS Y ALIADOS DEMOCRÁTICOS: NO NORMALICEMOS LO ILEGAL
Por Pedro Mario Burelli
El mandato popular del 28J y el mandato constitucional se dan la mano. La gente votó por el desalojo del chavismo del poder. La usurpación persistente obliga a todos los venezolanos a actuar en consecuencia.
Delcy Rodríguez no es legítima porque Donald Trump haya decidido reconocerla. En Venezuela, la legitimidad no emana de la voluntad, acertada o equivocada, de un gobierno extranjero. Emana de la Constitución y del voto. Punto.
La contradicción de Washington es flagrante. Tras la captura de Maduro, Marco Rubio afirmó sin ambigüedad que “Maduro no es el presidente de Venezuela” y que su régimen carecía de legitimidad, calificándolo además como estructura criminal vinculada al narcotráfico.
Si eso es cierto, entonces todo lo que emana de ese poder ilegítimo es, por definición, nulo. Nombramientos incluidos. Delcy Rodríguez no fue designada por una autoridad legítima. Fue producto de una estructura criminal que usurpaba el Estado. De hecho, Delcy Rodríguez fue y sigue siendo pieza ultra clave del engranaje corrupto que llevó a Venezuela a la ruina.
Y ninguna decisión posterior de Washington - reconocimiento diplomático o levantamiento de sanciones - corrige ese origen y esa realidad. No lo limpia. No lo legitima.
Quienes hoy firman contratos con el “gobierno” que Washington ha decidido tolerar o vestir de “magnífico” deben entenderlo con claridad: ese gobierno no tiene legitimidad en Venezuela. Tiene utilidad táctica para otros. Nada más. No se equivoquen.
La lucha de décadas en Venezuela ha sido contra el autoritarismo, la ilegalidad, la mentira y el crimen. No se derrota ese sistema reciclándolo arbitrariamente con otro nombre ni administrándolo desde afuera.
Se está intentando construir estabilidad sobre una base profundamente viciada. Y toda estabilidad fundada sobre la ilegalidad es, por definición, de alto riesgo y efímera.
Estamos a tiempo de corregir el rumbo. Pero eso exige algo que hoy escasea: coherencia y voluntad de llamar las cosas por su nombre. Cada día que pasa se amalgaman la corrupción que define al chavismo y el oportunismo que está desatado en Washington.
Lo que realmente importa no es quién gobierna Venezuela, ni quién se beneficia materialmente de la enredada situación actual.
Es algo mucho más básico:
si los venezolanos seguimos siendo dueños de nuestra legitimidad o si ahora también eso se decide de forma inconsulta e improvisada en Washington.
Pope Leo XIV has apparently been delivering some fire sermons.
A world run by a handful of tyrants. That is, according to the new Pope, where we are.
Leo XIV did not mince words in Cameroon. Speaking in Bamenda, a city scarred by nearly a decade of ethnic conflict that has killed thousands, he looked out at a world where governments routinely pour billions into what he called "killing and destruction," and said, essentially: enough.
He reserved special contempt for leaders who dress up military ambition in religious language. "Woe to those who manipulate religion and the very name of God for their own military, economic, and political gain," he told his audience, dragging the holy into the dark and the filthy. It was, he said, a world turned upside down. A desecration. Something every honest conscience should reject.
He called for a "decisive change of course." Not a vague appeal to be nicer to each other. A sharp, directional shift.
He gave the speech the day after Donald Trump, apparently with nothing better to do, decided to attack a 72-year-old Augustinian friar on social media. Whether that was coincidence is left as an exercise for the reader.
What is not left to the reader's imagination is the target. You do not travel to a post-conflict city in central Africa to deliver a speech about tyranny and the misuse of God's name and expect anyone to think you are talking about the municipal government of Lyon.
The Pope, it turns out, is not shy. Neither, historically, have been tyrants.
Stay connected,
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Absurd and inhuman violence is spreading ferociously through the sacred places of the Christian East, profaned by the blasphemy of war and the brutality of business, with no regard for people’s lives, which are considered at most collateral damage of self-interest. But no gain can be worth the life of the weakest, children, or families. No cause can justify the shedding of innocent blood.
Hay algo que debe decirse con claridad, porque en Venezuela se está abusando de una palabra que no puede seguir usándose como maquillaje...
Quienes hemos estudiado los procesos de transición sabemos que una transición real no se compone de un solo gesto, ni de una sola designación, ni de una operación cosmética de relevo administrativo…
Una transición de verdad exige condiciones concretas, acumulativas y verificables:
Desmontaje del aparato represivo, liberación plena de presos políticos, garantías de libertades civiles, apertura del espacio público, saneamiento institucional, separación de poderes, depuración de cuerpos de seguridad y señales inequívocas de sujeción al derecho.
Nada de eso está ocurriendo.
Yendo de ahora hacia atrás, en retrospectiva, lo que vemos no son señales de disposición democrática, sino señales de atrincheramiento.
No hablan de desmontar la estructura de represión… la conservan.
No hablan de depurar el aparato judicial… lo administran.
No hablan de romper con los operadores del crimen político… los reciclan.
No hablan de abrir el sistema… lo blindan.
Aun después de la salida de Maduro, el aparato represivo sigue operando en Venezuela, mientras Delcy reorganiza el poder, mueve piezas de alto nivel y buscaba reconocimiento externo…
Eso no es transición democrática. Eso es reacomodo del régimen.
Y los hechos de hoy lo confirman todavía más.
No hay libertad plena para reclamar.
No hay respeto al derecho de manifestación.
No hay garantías cívicas mínimas.
Mientras hablan de diálogo, reprimen. Mientras hablan de justicia social, contienen al ciudadano que exige dignidad…
Tampoco hay una señal seria de pacificación entendida como reconciliación republicana. Lo que hay es una narrativa oficial de “pacificación” sin verdad, sin justicia y sin reconocimiento del carácter político de la persecución.
Tarek defendía una “amnistía” mientras insistía en negar la existencia de presos políticos…
Eso no es pacificación democrática. Eso es control del relato.
Entonces hay que hablar sin ingenuidad..
Una transición no existe porque alguien la declare. Existe cuando los hechos la sostienen.
Y hoy los hechos sostienen lo contrario…
Si se mantienen operadores cuestionados. Si se sostienen figuras señaladas. Si no se libera integralmente a los presos políticos. Si continúan nuevas detenciones o mecanismos de intimidación. Si no hay libertad de expresión ni de protesta. Si el ciudadano sigue viendo agua tibia, apagones, hambre, bonos en vez de salario y represión en vez de derechos…
Entonces no estamos frente a una transición.
Estamos frente a una administración de la continuidad.
Eso es lo que hay que decir con valentía.
Porque el problema de Venezuela no es solo que el régimen mienta. Es que demasiados actores internacionales quieren llamar “transición” a lo que apenas es una reorganización del mismo poder con otro rostro, otro lenguaje y mejores relaciones públicas…
Una transición de verdad exige ruptura con la lógica del miedo, con la estructura criminal, con la mentira institucionalizada y con la impunidad.
Sin liberación plena. Sin depuración real. Sin libertades civiles. Sin desmantelamiento del aparato represivo. Sin saneamiento institucional…
No hay transición.
Hay simulación.
Y ya es hora de que quienes están al frente de esto entiendan que Venezuela no necesita anestesia política, sino verdad republicana…
Marshall, your outrage is warranted. What is happening in Caracas is indefensible.
But this is not drift or accident. It is U.S. policy.
What we are seeing is not happening despite Washington. It is happening because Washington is permitting it, structuring it, and even rationalizing it.
The same officials who boast about “running Venezuela” are the ones tolerating the backdrifting of Delcy Rodríguez, a figure with zero democratic legitimacy, sustained by the very machinery of repression that devastated the country.
To boot, OFAC licenses are issued in the name of stability, but their logic is access and profit, not democracy. The language is policy. The substance is accommodation.
More than 90 days after Maduro’s removal, more than 500 political prisoners remain in jail. That is not a trivial detail. It is the tell. Whatever was negotiated, it was not justice, and it was certainly not a clean break with the past.
Now we are asked to accept that figures like General Gustavo González López, long associated with systemic abuse, can be repurposed into partners because someone in Washington believes they can be controlled. That is not realism. That is self-deception dressed up as “brilliant” strategy.
This is the core contradiction: the United States claims to be managing a transition while simultaneously praising and empowering the very actors who made a real transition impossible for years.
Call it stability if you wish. But if the prisons remain full, amnesty is a sham, the same networks hold power, and the same methods persist, then nothing fundamental has changed.
That isn’t leading to a transition; it’s simply an amoral rearrangement.
“CARTA DE UNA PROFESORA” PARA LOS “IGNORANTOS E IGNORANTAS”
Vía Facebook : : 🔝🔝🔝
“Carta de una Profesora” con acertadísima y lapidaria frase final. Está escrito por una profesora de un instituto público.
Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 69 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.
En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:
la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”.
Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto.
Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.
En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias, no teníamos Educación Física.
En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.
En Bachillerato, estudié Historia de España, latín, Literatura y Filosofía.
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda…
Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.
Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.
Y… vamos con la Gramática.
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.
¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”.
Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.
De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”.
Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por la dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hacen más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).
Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!
SI ESTE ASUNTO “NO TE DA IGUAL”, PÁSALO, POR AHÍ, CON SUERTE, TERMINA HACIENDO BIEN HASTA EN LOS MINISTERIOS.
Porque no es lo mismo tener “UN CARGO PÚBLICO” que ser “UNA CARGA PÚBLICA”.