El indio quería que lo llore el laburante, el pobre, el negro, el amante de la música nacional, el pueblo. Así que no nos importa si a vos, libertario cipayo, no te conmueve su muerte, porque nunca lo vas a entender ni vivir.
Qué desmoralizante es tener que explicar por qué es bueno que la gente tenga acceso a la universidad, pueda atenderse en un hospital o pueda jubilarse dignamente.