Sánchez tiene un grave problema con el Rey. Y cada día lo disimula peor.
Es un problema personal: no le perdona su coraje en Paiporta.
Pero, sobre todo, es un problema institucional: el Rey encarna y garantiza el orden constitucional que pone límites a los delirios autoritarios de Sánchez.
Hoy ha mentido descaradamente sobre los años que Felipe VI lleva en el trono. No son 20. Son 12.
Mañana hará lo que algunos llevamos años advirtiendo: convertir las elecciones generales en un plebiscito para que los españoles no elijamos Gobierno, sino régimen.
De un lado, la Monarquía parlamentaria del 78, que presentará como caduca y contaminada por la «ola reaccionaria»: jueces, medios, empresarios y todo aquel que se resista a su poder.
Del otro, su impostura: una República plurinacional y “progresista”, de derechos infinitos y derechas residuales.
Con Sánchez, la disyuntiva ya no es izquierda o derecha.
Es democracia o autocracia.
Constitución o caos.
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1. Sánchez hoy en @La_SER
2: Una conversación con @RicardoCayuela para @TheObjective_es
22 febrero 2026
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