Llegar, estar y saber irse, las tres cosas son importantísimas en una fiesta, en el trabajo, en la amistad, en el amor, en la vida, y cada una tiene un grado más de dificultad que la anterior.
Yo dejé de prometer “estar siempre” para alguien, ahora prometo estar hasta que el vínculo sea sano para mí porque no pienso volver a permitir que mi salud mental y mi estabilidad sea afectada por apoyar y acompañar a alguien que no me aporta nada o no es recíproco conmigo.
Si algún día me ven con un hombre tranquilo, trabajador, fiel, que sueña con casarse, ser papá y tener una familia tradicional, déjenme, estoy justo donde quiero estar.
Si tuviera que hablar del peor dolor que sentí en la vida hablaría de la etapa donde no era capaz de soltar algo que literalmente me estaba destruyendo