A veces me gustaría ser menos sensible, nostálgica, no tomarme todo personal, llorar menos, en incluso amar un poquito menos.
Pero entonces no sería yo.
y de repente llega un año que te pone a prueba, que te enseña lo que no habías aprendido hasta ahora: a frenar, a tener paciencia, a priorizarte y a vivir un día a la vez. Un año que te enseña a ser resiliente y a valorar que un día con salud y amor ya es un gran día.
Y al final del día sigo siendo una persona sensible que analiza cada palabra y cada acción, que se guarda todo y se ahoga en sus propios sentimientos y pensamientos.