me da risa cuando mi familia o alguien más me pone de ejemplo por ser tan “inteligente y disciplinada”, sin saber que la única razón por la que sigo adelante, es para probarme a mi misma que si quiero estar aquí
me pone demasiado triste y me vuelven a dar ganas de llorar de tener que considerarme afortunada, dentro de un espectro de absoluta desgracia, porque si pudo haberme pasado algo realmente ayer…
por más que yo pueda parecer segura de mi cuerpo, la realidad es que no me puedo ni mirar al espejo y no pensar que más hacer para sentirme bien con el