A veces un "gracias, Dios" lo dice absolutamente todo. No hacen falta más palabras, explicaciones ni discursos; en el silencio de esa frase se resume el alivio, el desahogo y el peso que dejas ir.
Es domingo y estoy aquí, acostada en mi cama y esperando que empiece el partido de Alemania contra Curazao. Qué bonito es estar así, sin preocupaciones y en paz. Gracias a Dios por regalarme esta tranquilidad.
La gente quejándose que los partidos son malos, que bla bla bla.
Amigo es un Mundial, disfrutalo. Que hermoso ver un Canadá vs Bosnia a las 3:45 de la tarde. Menos queja.
Te divertiste porque sos divertida. Te sentiste amada porque sos amor. Fue bonito porque así supiste verlo. Todo lo que necesitas ya está adentro tuyo.