Salí por trabajo. Ayer, por morbo, abrí las cámaras de casa. Y vi a mi esposa, montada por un desconocido, gritando como loca. El tipo se la cogía con rabia, y ella le pedía más, completamente entregada. Nunca la vi así. No sé si odiarlo o envidiarlo… pero me puse duro viéndolos