Lo que hizo el chavismo con la Universidad Simón Bolivar es vergonzoso. La mejor universidad de Venezuela y una de las mejores escuelas de ingenieros de Latinoamérica quedó en ruinas. Diezmaron a las mejores universidades públicas, pero con la USB se ensañaron por odio a la excelencia y meritocracia.
✍️Leopoldo López para The Wall Street Journal:
"La semana pasada, mis hijos y yo vimos un video en la pantalla del teléfono: funcionarios venezolanos inauguraban la antigua casa familiar en Caracas. Aplaudían y anunciaban un programa social para los ancianos. Mi hijo Leo, de 13 años, lo expresó con sencillez: «Nos robaron nuestra casa». Mi hija Manuela, de 16 años, permaneció en silencio, con lágrimas en los ojos.
No escribo para pedir compasión. Escribo porque lo que le sucedió a esa casa es la declaración más honesta que el actual gobierno venezolano ha hecho sobre el estado de derecho. Cualquiera que esté pensando en invertir en Venezuela merece leerlo"
https://t.co/TW0aZHc5K5
Predicador islámico en Alemania: «En Alemania no se puede lapidar a una mujer por adulterio, pero cuando establezcamos un estado islámico aquí, la lapidación estará permitida legalmente bajo la sharia».
¡Esta cultura es una enfermedad mental!
𝐋𝐎 𝐐𝐔𝐄 𝐃𝐈𝐉𝐎 𝐄𝐃𝐌𝐔𝐍𝐃𝐎 𝐆𝐎𝐍𝐙Á𝐋𝐄𝐙 — 𝐋𝐎 𝐄𝐒𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀𝐋
🗳️ Reconoce el mandato del 28J
"El mandato es real, está en las actas. Nadie puede borrarlo de la historia."
🤝 Se presenta como custodio, no como dueño
"El mandato del 28 de julio es de Venezuela. Yo soy su custodio, no su dueño."— Gesto de humildad y grandeza al mismo tiempo.
🗺️ Propone una hoja de ruta clara
Elecciones presidenciales con condiciones reales: árbitros independientes, observación internacional, pluralismo político, acceso a medios libres.
🔓 Pone los presos políticos primero
La libertad de los presos políticos no es punto de negociación — es condición previa a todo.
🤜🤛 Unidad de la oposición
Confirma que él y María Corina Machado están juntos, alineados, con la misma hoja de ruta. "Cuando el liderazgo democrático apunta en la misma dirección, esa dirección es un mandato."
🕊️ Sin odio, sin violencia "Voy a defender ese derecho, sin odio, sin violencia, pero sin rendirme."— La frase más poderosa del discurso.
🇻🇪 Venezuela por encima de todo
No habla de él. Habla del país. Siempre del país.
LA FRASE QUE LO RESUME TODO:
"Yo, mientras tenga voz, voy a defender ese derecho."
Cuando muchos creían que la lucha popular hacia la democracia se había truncado otra vez por las maniobras del régimen criminal, un hombre noble y valiente hizo posible lo que muchos nos dijeron que era imposible.
No lo vieron venir. No calibraron su integridad y su valentía. No entendieron que la verdad se abriría paso, hasta demoler todas sus mentiras y arrancarles todas sus máscaras.
Edmundo González Urrutia, un hombre noble y coherente, quien arriesgó todo por Venezuela, hoy, una vez más, es ejemplo de servicio y entrega a la patria.
La Venezuela libre y próspera que ya renace, mi querido Edmundo, lleva tu nombre impreso en el corazón.
Muy pronto nos reencontrarnos allí, en nuestra tierra, con nuestra gente, en nuestros hogares!
‼️Brutal y emotivo video de “sarahmachmud” (IG):
9 personas que:
“Nos quitaron amigos, hijos, hermanos y gente de bien. Yo nunca estaré a favor de mantener a ninguno de ellos cerca del poder, lo digo con claridad, porque con esa gente no hay nada que negociar.”
Yo no olvido y tampoco perdono.”
Solo agregar que desde mi punto de vista, la negociación no va a ser dejarlos cerca, sino todo lo contrario, que se vayan lo más lejos posible.
#Venezuela
🇻🇪⚔️🏟️ 𝐒𝐎𝐁𝐑𝐄 𝐋𝐀 𝐀𝐑𝐑𝐎𝐆𝐀𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐄𝐒𝐏𝐄𝐂𝐓𝐀𝐃𝐎𝐑𝐄𝐒
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Resulta fascinante observar cómo desde las gradas se instruye al gladiador sobre cómo sostener la espada.
María Corina Machado lleva dos décadas navegando un laberinto político que pocos comprenden en su complejidad total. Ella conoce cada pasillo, cada trampa, cada rostro detrás de cada máscara. No necesita que le recuerden quién es quién en esta historia, ese directorio lo escribió ella. A quien hay que recordarle que sume es a ustedes, que con cada crítica destructiva parecen aliados involuntarios del narcorégimen.
Mientras ella convoca a construir ese frente amplio que puede obligar a elecciones creíbles en meses, ustedes gritan traición y el narcorégimen aplaude cada tweet, porque están haciendo gratis el trabajo de fragmentación que a ellos les costaría millones.
Hay una palabra para quien sabotea al único liderazgo capaz de convertir legitimidad en poder real: cómplice. Involuntario quizás, pero cómplice al fin. Aunque leyendo la constancia de sus ataques, uno empieza a dudar de la inocencia.
La realidad sigue siendo brutal y simple: o se construye esta unidad ahora, o se pierde la ventana histórica que abrió la captura de Maduro. La oposición no necesita más analistas de Twitter. Necesita combatientes que entiendan que en política de alto riesgo, la unidad no es debilidad, es la única forma de ganar.
Así que decidan: o bajan a la arena, o dejen de gritar desde las gradas. Punto.
🚨 A los progres haters anti-MariaCorina que andan escribiendo estupideces en las redes sociales, les diré una sola cosa: María Corina Machado Parísca, es una auténtica lider. Ella va a ser la próxima Presidenta de Venezuela 🇻🇪 y eso no lo pienso discutir con nadie.
¡Punto!
𝐍𝐨 𝐬𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐢𝐫 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐚 𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨
Por Elizabeth Sánchez Vegas
María Corina Machado lleva esta libertad como quien lleva un embarazo de alto riesgo. Todo el mundo alrededor grita que apure el parto, que ya es hora, que el dolor es insoportable. Pero ella sabe, porque lo ha sentido en su propia carne y en la de millones de familias separadas, que forzar el tiempo significa perder al hijo. Por eso actúa con una serenidad que no es frialdad, sino la disciplina sagrada de quien protege lo que aún no ha nacido. Mientras otros exigen que cada contracción se anuncie en vivo y en directo, ella se mantiene firme en la sala de espera más dura del continente, midiendo cada latido, calibrando cada movimiento para que cuando la criatura finalmente respire, respire con fuerza propia y con la vitalidad soberana que la haga capaz de erguirse con dignidad desde el primer instante.
Y eso, queridos hermanos venezolanos, es lo más hermoso y lo más revolucionario que nos está pasando como pueblo. Esta vez el tiempo no es nuestro enemigo: es el aliado que nos permite gestar algo que nadie podrá arrebatarnos. María Corina entiende que Venezuela ya no quiere otro parto prematuro que termine en tragedia, como los que hemos vivido tantas veces. Esta vez no. Esta vez ella carga con el peso, con las noches sin dormir, con las voces que la apuran desde todos los rincones, porque sabe que el hijo que viene, la Venezuela libre, digna, próspera, tiene que nacer completo, con pulmones fuertes y con la cabeza erguida.
Nuestra tarea no es apurarla. Nuestra tarea es esperar a que ella haga exactamente lo que tiene que hacer. Ya no somos el pueblo que se desangraba con cada ola de ansiedad. Hoy somos la familia que se ha reunido alrededor de esa cama con las manos entrelazadas, el llanto contenido y la mirada serena: sin pedir ecografías en tiempo real, sin exigir explicaciones que solo debilitarían el proceso. Ya sabemos que las cosas grandes se gestan en la penumbra sagrada: diálogos que nadie puede oír, alianzas que se fortalecen como venas ocultas, pasos que parecen quietud pero que están abriendo el camino para que este niño nazca de pie y libre.
Venezolanos de adentro y de afuera, ya no gritemos. Cada uno manténgase haciendo lo suyo, atento y confiado en su puesto: el de adentro resistiendo con dignidad, el de afuera sosteniendo desde lejos, todos tejiendo con su esfuerzo diario la red que protege este nacimiento. Es hora de acompañarla con una madurez que nos llene de orgullo callado. Sostengamos esta unidad sin aflojar, porque cada segundo de esta espera es oro que se forja en fuego lento.
Cuando llegue ese primer llanto y llegará, no diremos “por fin se acabó el dolor”. Diremos, con la voz quebrada y el corazón pleno: “estamos listos”. Listos para recibirlo. Listos para criarlo. Listos para que nadie nos lo quite nunca más.
María Corina Machado está pariendo el país que soñamos. Y nosotros, por fin, somos la familia que ese parto se merece. Esa es la verdad que hoy nos incendia el pecho. Y esa verdad, hermanos venezolanos, ya nadie nos la quita.
Una versión diferente de la Ciudad Universitaria de Caracas sede de nuestra Universidad Central de Venezuela.
🎥 @davidperlaza (en instagram) Las fotos son sacadas con mi celular y editadas y animadas a stop motion con lA (Higgsfield / Kling).
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Venezolano, GUARDEN ESTE TUIT, RECUERDEN SIEMPRE:
La liberación de presos políticos, las reformas económicas en Venezuela, la futura mejoría del país, NO SERÁ DEBIDO AL CHAVISMO, SINO PESE A ELLOS.
Los Rodríguez son tan criminales como Maduro y Cabello, y solo están liberando los presos políticos porque Washington se los ordenó y tienen que obedecer, no olviden JAMÁS, que fue la propia Delcy la que administraba los centros de tortura y que, de ser por ello, miles de venezolanos seguirían muriendo allí.
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
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¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
¡Liberen a Caguaripano!
#LiberenACaguaripano
El miedo que habla
Durante años, el miedo en Venezuela fue una herramienta muda.
No necesitaba discursos.
No necesitaba advertencias explícitas.
Se ejercía como se ejercen las certezas absolutas:
sin explicación.
Por eso el discurso de Diosdado Cabello marca un quiebre.
No por su dureza —el chavismo siempre fue duro—
sino por su carácter confesional.
“Nos van a comer uno a uno.”
Esa frase no pertenece al vocabulario del poder seguro.
Pertenece al léxico de quien ha entrado en la zona de pérdidas.
A quien sabe que el sistema que lo protegía
ya no ofrece garantías automáticas.
En los regímenes autoritarios, el miedo cumple una función precisa:
ordena jerarquías,
evita deserciones,
sustituye a la legitimidad.
Pero para cumplir esa función,
el miedo debe ser silencioso.
Cuando necesita explicarse,
ya no manda.
El discurso de Cabello revela tres cosas a la vez.
Primero, que el blindaje colectivo se ha roto.
El “nosotros” ya no es una muralla,
sino un grupo expuesto.
Segundo, que la secuencia de poder ya no se controla desde adentro.
Las caídas no siguen el orden jerárquico,
sino la lógica de la estabilización:
sacrificios selectivos,
pedagogía del castigo,
reducción del riesgo sistémico.
Y tercero —el punto más grave—
que el miedo ha dejado de ser un monopolio del poder
para convertirse en una experiencia compartida.
Eso cambia todo.
Porque mientras el miedo fue exclusivo de la sociedad,
el régimen pudo gobernar sin legitimidad.
Pero cuando el miedo asciende,
cuando alcanza a quienes antes lo distribuían,
el poder se vuelve defensivo,
reactivo,
explicativo.
La estabilización necesita de ese momento.
No lo provoca con declaraciones,
lo provoca con hechos.
Al hablar, Cabello intenta disciplinar a los suyos,
cerrar filas,
evitar cooperaciones.
Pero al hacerlo, confirma exactamente lo contrario de lo que pretende:
que el miedo ya no es una herramienta,
sino un síntoma.
Y cuando el miedo se vuelve sintomático,
la estabilización entra en su fase más delicada:
aquella en la que el orden puede sostenerse,
pero la autoridad ya no convence.
No es el fin del poder.
Es algo más inquietante:
el comienzo de su desnudez.
#ElMiedoCambioDeAcera
#EstabilizaciónYSacrificios
#PoderEnZonaDePérdida
#VenezuelaEnElUmbral
Por alguna razón, a María Corina Machado se le ha impuesto un escrutinio ideológico como si se tratara de una candidata a una elección en algún país nórdico, y no una líder en un contexto de guerra abierta contra el narcotráfico y el crimen organizado. Una rigurosidad que se le aplica a ella como no se le aplica a absolutamente ningún líder de la derecha en ningún país del hemisferio.
Es tan irracional que mi única forma de explicarlo es que detrás de estos esfuerzos está el régimen chavista, con el propósito de minar sus relaciones con aliados naturales.
Es irracional porque, pese a que estamos en guerra, pese a que todo su equipo ha sido encarcelado, exiliado o asesinado; pese a que su patrimonio ha sido liquidado, su familia ha sido acosada y ella ha sido sometida (y agredida y amenazada); para algunos lo que importa es con quién se tomó una foto hace 15 años o qué opina sobre determinada cuestión cultural. Y a partir de ello alzan unas campañas obsesivas y difíciles de explicar si no hay fondos detrás.
Y lo hacen algunos que pretenden al mismo tiempo perfilarse como aliados de la lucha contra el régimen chavista. No lo son. No lo son cuando ignoran la realidad de María Corina Machado para crear relatos a partir de información limitada o sin contexto. ¿Y cuál es la realidad de María Corina que esta gente no cuenta? Que ella fundó el primer partido anti-socialista en la historia de Venezuela. Que fue la primera en insertar en la discusión política venezolana, en buen tono, la palabra capitalismo. Que fue la primera cuyo partido, Vente, empezó a formar jóvenes en todo el país, en zonas rurales y pobrísimas, en torno a las ideas de Mises o Hayek. Que fue la primera en decirle a Hugo Chávez, en su cara, que expropiar era equivalente a robar. Que fue la primera en recorrer Venezuela hablando de la importancia del empresario, de la propiedad, el valor del trabajo y la sacralidad de la libertad individual. Pero más allá de eso, y en cuanto a lo que más importa en esta guerra, es la única líder en la oposición venezolana que no ha pactado con el chavismo, que no ha permitido que su movimiento sea permeado por la corrupción, que ha sacrificado su patrimonio, su familia y su integridad física —sin tener que hacerlo y pudiendo haber optado por una vida cómoda en Nueva York o Madrid. Que lo ha arriesgado absolutamente todo —literalmente todo—, por esta causa. Y, a este punto, es una de los pocos liderazgos latinoamericanos con relaciones excepcionales con el presidente Trump (se comunica ahora con él a través de su número personal); pero que además guarda excelentes vínculos con Vox en España, Meloni, Javier Milei, Santiago Peña, Daniel Noboa, José Antonio Kast, Orban, etcétera... Sin embargo, a ella, solo a ella, se le aplica un cálculo ideológico que absolutamente ningún otro líder sufre —y eso que ellos no viven, ni remotamente, el contexto existencial de Venezuela.
Digo que solo a ella se le aplica esa rigurosidad que no le corresponde a otro líder de la derecha de la región, porque, de aplicarse, ninguno —o muy pocos— pasarían la prueba.
A ver: Donald Trump fue demócrata; donó a los Clinton. Su postura frente al aborto no es rígida (lo apoya en ciertas excepciones) y le ha pedido a su partido que relaje su posición frente al tema. Asimismo, su administración ha ampliado el acceso a la fertilización in vitro. Milei no es precisamente conservador; Bukele procede de la extrema izquierda salvadoreña (FMLN) y simpatizó en algún momento con Hugo Chávez. Y, sobre lealtades y afinidades, que también es un punto de discusión estos días: JD Vance llegó a criticar fuertemente al presidente Trump. Puedo seguir con ejemplos menos circunstanciales, que demuestran que, además, hay algo que en el mundo no solo es legítimo sino valioso y deseable: la gente cambia de opinión. Verbigracia, varias de grandes referencias personales, como Fernando Sánchez Dragó, Raymond Aron, Antonio Escohotado, Jean-François Revel, Oakeshott, ¡o el mismo Vargas Llosa!, provinieron de la izquierda. Muchos de los mejores conservadores son los conversos, porque pocos conocen el monstruo como aquellos que lo vivieron —pero este es otro tema, claro.
En fin, no todos son ejemplares frente al reclamo conservador (o de derecha en general) —no todos cumplen a rajatabla con las exigencias doctrinarias de unos u otros, porque además puede que sea algo imposible. Pero a casi todos los apoyamos decididamente, porque la mayoría, al menos eso quiero pensar, sabemos que a lo que nos enfrentamos, sobre todo en Latinoamérica, trasciende los caprichos ideológicos y culturales. Hablamos de la guerra contra el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo. Y todos son infinitamente superiores a sus contrincantes en la izquierda.
Ya llegará el día, Dios quiera pronto, en el que en Venezuela sea un país ordinario donde podamos abocarnos a discutir temas como las drogas, la eutanasia o los diferentes pronombres. Mientras, nuestra guerra, la de nosotros —a quienes nos han matado gente, secuestrado hermanos o acosado familia—, es existencial.
Una guerra por vivir. Una guerra por ser libres.
Y, quienes intentan sabotearla, día y noche, a este punto es claro: juegan para el régimen.
No hay otra explicación.