"EL QUE SE ENALTECE DIOS LO HUMILLA: FUI HUMILLADO POR QUERER ENALTECERME"
😱 Maravilla Martínez tras su penal fallado vs. Independiente en el clásico de Avellaneda
📺 #SCNight | #DisneyPlus Plan Premium
🇫🇷 DECLARA TAEKO KUROSAKI, MADRE DE NARUMI
Se aproxima unos de los relatos más dramáticos del juicio. Silencio total en la sela.
Nicolás observa vestido con una camisa beige a cuadros, jeans claros y zapatillas Nike negras.
¿Fuiste al médico y te salió gratis? Eso se llama Copago Cero y te lo dejó el actual gobierno. Si no te gustó, no te preocupes, con Kast volverás a pagar particular.
VOTA @jeannette_jara
Estás claro lo que se viene si votas por KK en segunda vuelta cierto?
Te dejo algunos ejemplos.
Si quieres trabajar hasta los 75, dale tu voto a la derecha.
"El Presidente de la República tendrá la facultad de arrestar a personas hasta por el plazo de 5 días en sus propias casas o en lugares que no sean cárceles".
Régimen propuesto por Kast, copiado del decreto de Augusto Pinochet, año 1977.
Jose Antonio Kast repitiendo el discurso del Chile Destruido y Miedo, ese que hasta la BBC dijo que no esta basada en Datos Reales, sino porque los Medios y TV han Sembrado el Miedo y ese gráfico lo muestra 🤷🏻♂️
Seran Cómplices los Periodistas?
#Elecciones2025#Presidenciales2025
Esto lo impulsamos con el Ministro Pizarro después de los Panamericanos. Es una gran noticia y una excelente inversión en el presente y futuro de Chile
@Fabriuruguayo Infórmate primero pibe….llegaron muchos marroquíes al estadio y además viste la burla de los argentinos a los mexicanos y colombianos…..y ahora la tienen adentro.
Será verdad que kast pagó para que este video no se pueda bajar de X ? Hagan la prueba copiando la dirección y traten de bajarlo, yo lo hice y efectivamente da error.
Nuestra cuentas están restringidas señores, eso es manipulacion de la RSS
ARGENTINA
Crónica de una debacle anunciada
Desde antes de que Javier Milei trepara a la cima del poder, el oráculo del desastre ya estaba escrito en letras de neón. No se necesitaba clarividencia ni dotes pitonisas para adivinarlo: bastaba con escuchar sus alaridos, —observar sus espasmos y temblores—, descifrar la mueca de un bufón que confundía el estrado con la carpa circense. Sus promesas de dolarizar y de dinamitar el Banco Central eran fuegos fatuos para encandilar a incautos, fórmulas alquímicas disfrazadas de ciencia económica. Se trataba de un carnaval grotesco, un aquelarre populista donde la lógica se sacrificaba al altar del grito.
El personaje desbordaba su propia caricatura. Estudios de televisión fueron testigo de sus estallidos histéricos, de los insultos que lanzaba como cuchillos contra todo disidente. El delirio del 17.000% de inflación —resultado de un cálculo escolar y absurdo— se volvió dogma entre sus fieles, mientras el resto del mundo observaba atónito semejante disparate. Aquel que se declaraba experto en “crecimiento económico con o sin dinero” hacía del disparate un título académico.
Lo grotesco no se detenía allí. Milei confesaba admirar a Al Capone y a la Mafia, porque “tenían códigos”, como si el crimen organizado fuese ejemplo moral para la república. Aplaudía a evasores de impuestos ante un auditorio de empresarios, elevando la defraudación a virtud mercantil. Y entre delirios aún más altisonantes, se proclamaba merecedor del Nobel, repitiendo a coro que encabeza “el mejor gobierno de la historia”.
La megalomanía, inflada con premios irrelevantes y medallas de utilería inventadas por sus cortesanos, era el alimento constante de un narcisismo sin fronteras, donde en una dosis delirante de franqueza absoluta y vergonzosa, se erigió a sí mismo como el topo que llegó a destruir el estado desde adentro, el infiltrado en las filas enemigas.
A su vulgaridad retórica —con ejemplos escatológicos y referencias a infantes embaselinados— se sumaban las excentricidades de campaña y gobierno: la exhibición de perros de peluche para rendir culto a Conan, su difunto can; las fugaces relaciones mediáticas usadas como reality sentimental; la enfermiza dependencia de su hermana Karina, erigida en “El Jefe” de un clan doméstico convertido en liturgia. Todo en Milei se enroscaba en lo bizarro, lo ridículo y lo patético, mientras sus seguidores digitales lo aplaudían como si asistieran a una función de circo romano.
Los signos eran tan evidentes como ignorados: tics nerviosos, espasmos teatrales, risas desbordadas que rozaban lo maníaco. Un político con dificultades palmarias de control emocional, que hacía del insulto su espada y de la mentira su única brújula. Lo que en cualquier nación hubiese sido el epitafio de una candidatura, en Argentina se convirtió en combustible de campaña, convirtiendo a un irrelevante relator en la caricatura de un león cuyos arañazos irían en contra de sus propios compatriotas, con garras afiladas por el FMI y pagadas con pobreza y cesantía.
La sorpresa no es su derrumbe en la incoherencia, sino que alguien haya creído en su consistencia. La Argentina, fatigada de elites corroídas, abrió la puerta al bufón pensando que recibía a un estadista. Confundió furia con valentía, insulto con franqueza, impostura con autenticidad. Allí donde antaño hubo oradores y reformadores, hoy se yergue el apóstol del grito, el profeta del delirio, el charlatán que juega a estadista.
Todo fue predecible. Desde su génesis electoral, Milei mostró el catálogo entero de la farsa: violencia verbal, falacias históricas, teorías bizarras, fijaciones grotescas y promesas imposibles. Lo que hoy se vive no es accidente ni casualidad: es la consecuencia natural de haber coronado al chanta arquetípico, al narcisista grandilocuente que terminó convertido en rehén de su propio personaje. Y quienes lo advertimos no fuimos profetas: simplemente leímos el guion antes de que comenzara la función.
@MisColumnas