@LadieAmnesia Sobre 250.000 de compra del inmueble:
Y los 75.000 euros que ha puesto el propietario de entrada?
Y el riesgo de que no le paguen?
Y los 25.000 que ha pagado de impuestos en la compra?
Hay que construir más. Punto. Cosa que ningún gobierno ha hecho. Nos enfrentan.
Tener 50's es raro.
Todos viven una línea temporal distinta.
Algunos son abuelos, otros están cambiando pañales a las 3 am, otros salen con personas de 25 , otros celebran 20 años de casados.
La mitad parecen de 33 y la otra: mitad parece haber luchado en la 2 Guerra Mundial.
Me ha llegado esta maravilla:
En mi comunidad de vecinos votan los hijos, nietos y bisnietos de todos los que alguna vez han tenido un piso en el edificio, aunque lo vendieran hace cincuenta años y sus descendientes no hayan pisado España… perdón, el portal, en toda su vida.
Es muy divertido, porque ya son unos 170 y los que vivimos aquí apenas somos 20. Muchos no saben dónde está el edificio, no hablan con ningún vecino y algunos confunden nuestra calle con una localidad de la provincia de Córdoba (Argentina) pero participan activamente en su gestión. Al fin y al cabo, su antepasado tuvo un tercero interior durante seis meses en 1964, así que sería injusto negarles el derecho a decidir cómo debemos vivir los demás.
Gracias a ellos, ahora tenemos un portón automático para el garaje. No tenemos garaje, pero la inauguración fue preciosa y el presidente pronunció un discurso muy emocionante sobre la recuperación de la memoria comunitaria.
También hemos instaurado el felpudo único: nadie puede utilizar un modelo distinto del aprobado en junta. Cuesta 375 euros y lo vende el vicepresidente, un señor muy majo que vive en un pueblito de San Luis Potosí (México) y que conoce perfectamente las necesidades del edificio porque pasó por delante de él una vez, durante una escala, en 1998.
La última junta acordó que solo se puede tender ropa los días impares del mes, y la de color únicamente cuando el número del día sea primo. La propuesta fue aprobada por amplia mayoría gracias al voto por correo de 106 descendientes de antiguos propietarios. Los vecinos que vivimos aquí votamos en contra, pero se nos explicó que teníamos una visión demasiado localista y que la comunidad pertenece también a quienes mantienen con ella un vínculo histórico y afectivo, aunque no sepan si tenemos ascensor.
Ahora están estudiando instalar una piscina climatizada en el cuarto de contadores, declarar festivo el aniversario de la Primera Derrama y cambiar el nombre del edificio por «Residencial Memoria Democrática». Nosotros solo hemos pedido que arreglen la gotera del quinto, pero la propuesta lleva tres años paralizada porque no despierta suficiente interés entre los comuneros de Montevideo.
Eso sí: las cuotas, las derramas y las averías seguimos pagándolas los 20 que vivimos aquí. Los otros 170 solo participan en las decisiones.
A este sistema lo llamamos «comunidad de propietarios por ley de nietos». Es impecablemente democrático: cuantos menos afectados estén por una decisión, más fácil resulta conseguir una mayoría para imponerla.
🚨 Elon just nuked the entire media playbook in under 90 seconds.
Journalist: “You support the far-right!”
Elon: “No. You support the lunatic left.
What was completely normal 10-15 years ago is now called ‘far-right’…
because your side went completely insane.”
Safe cities. Secure borders. Biological reality. Common sense.
None of that is “far-right.”
It’s just not crazy.
The Overton window didn’t shift right.
The left sprinted off a cliff and started calling everyone who didn’t jump “extremists.”
Elon said it out loud.
And the media still can’t cope.
Lunatic left.
He’s 100% right.
@elonmusk 👏🏻
@alvaro_maestro A pagar los tres una cuidadora...después se decide quién es la cuidadora...si no hay pasta, que lo pague el piso (venta de nuda propiedad o hipoteca)
#ReflexionesJMMM - No hace falta arreglarlo todo para estar en paz
A veces vivimos como si la felicidad estuviera siempre al otro lado de una gran transformación.
Como si antes de poder sentirnos bien tuviéramos que corregirnos, reinventarnos, mejorar sin descanso, alcanzar una versión impecable de nosotros mismos. La cultura actual nos empuja con frecuencia a pensar que siempre nos falta algo: más éxito, más disciplina, más rendimiento, más control, más perfección.
Pero quizá la felicidad no empiece cuando todo esté resuelto.
Quizá empiece, más modestamente, cuando aprendemos a habitar el presente sin exigirle que sea perfecto.
Hay una forma de expresar este sentimiento menos ruidosa que felicidad y, tal vez por eso, más cercana: sentirse razonablemente contento. No significa conformismo ni indiferencia. No significa cerrar los ojos ante lo que duele. Significa reconocer la realidad completa: las preocupaciones, las pérdidas, las incertidumbres… pero también la luz que entra por la ventana, una conversación que reconforta, el regreso de una canción conocida, el gesto amable de alguien, la belleza discreta de un día cualquiera.
Estar en paz no implica negar el sufrimiento del mundo. Tampoco ignorar nuestras propias heridas. Implica aceptar que el corazón humano puede sostener más de una emoción a la vez. Podemos preocuparnos y agradecer. Podemos llorar y sonreír. Podemos sentir tristeza y, aun así, descubrir un pequeño motivo para seguir confiando.
No todo tiene que estar arreglado para que podamos respirar un poco mejor.
A veces basta con detenernos, mirar con más atención y permitirnos encontrar pequeñas bolsas de alegría en medio de la vida real.
Porque quizá la serenidad no consista en tenerlo todo bajo control, sino en aprender a reconocer que, incluso en días imperfectos, todavía hay algo que merece ser visto, cuidado y agradecido.
#Serenidad #Gratitud #FocoEnLoBueno