El dolor… ¿qué es sino la forma del alma de recordar aquello que la razón intenta enterrar? Quizá no duela tanto la herida como lo que callamos para que nadie la vea, hasta que el silencio termina siendo parte de nosotros. Pero estoy bien, ¿no? Tengo que estarlo.
¡Oh, querido dolor! Tú, que nos moldeas en silencio, arrancando lo que fuimos. Hay quienes se quiebran bajo tus manos y se vuelven peores. Pero yo no. Yo seré tu mejor obra: nacida de tus golpes, marcada por tus cicatrices y, aun así, imposible de destruir una vez mas.
¡Oh, querido dolor! Tú, que nos moldeas en silencio, arrancando lo que fuimos. Hay quienes se quiebran bajo tus manos y se vuelven peores. Pero yo no. Yo seré tu mejor obra: nacida de tus golpes, marcada por tus cicatrices y, aun así, imposible de destruir una vez mas.
El dolor… ¿qué es sino la forma del alma de recordar aquello que la razón intenta enterrar? Quizá no duela tanto la herida como lo que callamos para que nadie la vea, hasta que el silencio termina siendo parte de nosotros. Pero estoy bien, ¿no? Tengo que estarlo.
El cansancio me desgastará y las caídas me dejarán cicatrices, pero ninguna podrá enterrarme. Puedo perderlo todo y caminar entre ruinas; aun así, seguiré avanzando. No pararé hasta la grandeza, aunque tenga que convertirme en alguien que mis ruinas no reconozcan.
El cansancio me desgastará y las caídas me dejarán cicatrices, pero ninguna podrá enterrarme. Puedo perderlo todo y caminar entre ruinas; aun así, seguiré avanzando. No pararé hasta la grandeza, aunque tenga que convertirme en alguien que mis ruinas no reconozcan.
Estoy bien, siempre lo estoy Simplemente aprendí a vivir con ciertas cosas, a cargar con ellas sin que nadie note cuánto pesan y a sonreír incluso cuando por dentro n queda demasiado que celebrar. Quizá estar bien nunca fue dejar de sentirlo sino aprender a convivir con ello ¿no?
No necesito que nadie me prometa que llegaré lejos. Me basta con conocer mi propia ambición y saber de lo que soy capaz cuando dejo de buscar aprobación. El camino podrá ponerme a prueba, pero nunca será suficiente para convencerme de que debo conformarme.
Puedo perderlo todo, caer hasta tocar fondo y perder incluso aquello que una vez creí mío, quedando rodeado de mis propias ruinas. Aun así, tarde o temprano volveré a levantarme. No es valentía ni esperanza; seguir adelante se ha convertido en mi instinto. Quizás ese sea mi sino.