Borges se pregunta: “¿Qué hizo Platón para consolarse por la muerte de Sócrates?” y responde: “Hizo que Sócrates siguiera conversando póstumamente.”
Con ello sugiere que el consuelo no es el olvido ni la sustitución, sino, de algún modo, la continuidad de la palabra del otro. Construir una nueva narrativa, construir la ausencia, no borrarla.