Estaba en la fila del supermercado cuando el hombre delante de mí preguntó:
—¿Están contratando?
La cajera ni lo miró.
—Aplica online.
Pagó… y se fue.
No sé por qué, pero algo en cómo lo dijo me hizo seguirlo hasta el parking.
—Oye, ¿estás buscando trabajo?
Se giró, sorprendido.
—Sí. Me despidieron hace dos meses. He aplicado a todo. Nada.
Miré su coche.
Asiento trasero lleno.
Manta.
Almohada.
Estaba viviendo ahí.
—¿A qué te dedicas?
—Almacén. Montacargas. Lo que sea. Solo necesito una oportunidad.
Saqué el móvil.
Llamé a un amigo.
—¿Sigues contratando?
Le pasé el teléfono.
Hablaron.
—Ven mañana a las 10. Te probamos.
Colgó. Me miró.
—¿Esto acaba de pasar?
—Sí. Preséntate. Trabaja duro. Es tuyo.
Me dió la mano. Fuerte.
—He aplicado a más de 100 sitios…
nadie responde.
Tú hiciste una llamada.
¿Por qué?
—Porque yo estuve ahí.
Y sé lo que se siente cuando nadie te da una oportunidad.
Dos semanas después, recibí un mensaje.
Número desconocido.
“Soy el tipo del supermercado.
Sigo trabajando.
Cobré mi primer sueldo.
La semana que viene dejo el coche.”
Pausa.
“Gracias por esa llamada.”
…
A veces, cambiar una vida
solo cuesta marcar un número.
Los creadores de estos videos, saben que muchos niños que crecimos viéndolos nos estamos poniendo mayores y no quieren que nos vayamos sin recordar lo que significaron.
@Memorabilia_Urb