Antes creía que el duelo era llorar, pero es algo mucho más cruel.
El verdadero duelo es comer sin hambre, es reír sin estar feliz, es despertar sin ganas de seguir adelante
Al final ambos perdimos: dejamos ir a un amor que no se repite, no se encuentra dos veces en la vida. Tú me buscarás en otros ojos, otro cuerpo, otra risa, y yo no volveré a hacer por nadie todo lo que hice por ti.
Dicen que llega una noche en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar. Pero para llegar a ella, quizá tengas que atravesar muchas noches de llanto, dudas y dolor. A veces, soltar es elegir la paz.
Como último acto de amor, te confieso que siempre me quedaré con las ganas de haber vivido una vida contigo, porque, en el fondo, yo sí quería que fueras tú.