Hace mucho, mucho #tiempo, las personas se saludaban cortesmente, y eran esplendidas en su vocabulario. ¿Hace cuanto de eso? No sé cuando cambiaron las cosas, pero estoy seguro que la persona que me escribió, pertenece a esos tiempos +
Los eclipses son un acontecimiento extraordinario desde que existe la Humanidad: guerras detenidas, reyes derrocados, dioses furiosos.
Pero el más extraordinario fue el eclipse gracias al cual se descubrió un nuevo elemento químico. El helio.
Esta es la historia:
El 18 de agosto de 1868, en Guntur, un pueblo en la costa sureste de la India, el astrónomo Pierre Janssen esperaba que el día se rompiera por la mitad. Había cruzado medio mundo para robarle al Sol unos minutos, y el Sol, que llevaba cuatro mil millones de años sin confesar nada a nadie, no sospechaba que aquel francés menudo venía a desnudarlo.
Janssen buscaba un eclipse, uno con nombre propio: "El rey de Siam", y se llamaba así porque el monarca lo había profetizado con dos años de antelación y sus propios cálculos, ningún europeo susurrándole al oído. Reyes que adivinan el cielo. Así empezaba todo.
Entonces la Luna se tragó al Sol y Janssen apuntó su espectroscopio —un prisma que parte la luz en una escalera de colores— a una lengua de gas incandescente en la corona brillante del astro.
Y vio lo imposible.
Había una raya amarilla, brillante, insolentemente brillante a 587 nanómetros. Y esa raya no correspondía a ningún elemento conocido. A ninguno de los catalogados en la Tierra.
Meses más tarde, Norman Lockyer —otro astrónomo— cazó esa misma raya sin salir de Londres y, por cierto, sin necesidad de eclipse. Comparó su posición con la de todos los elementos conocidos y se atrevió con una conclusión temeraria: aquello era un elemento nuevo, presente en el Sol pero ausente de nuestro planeta. Lo llamó helio en honor a Helios, el dios griego del Sol.
Cuando ambos hombres presentaron su hallazgo, la comunidad científica se rió de ellos. Un elemento hecho de pura luz, descubierto arriba antes que abajo, sonaba a delirio de tipos que pasaban demasiado tiempo detrás de un telescopio. Así que el helio quedó en el limbo, ridiculizado, esperando pruebas durante veintisiete años. Hasta que en 1895, William Ramsay, buscando en realidad otra cosa, trató un mineral de uranio con ácido y liberó un poco de gas. Lo analizó, y allí apareció la misma línea amarilla que Janssen había visto salir del Rey de Siam casi tres décadas antes. El helio tomaba posición —definitiva— en la tabla periódica.
Pensadlo la próxima vez que tengáis un globo de cumpleaños. Ese gas que tira hacia arriba, que se escapa de la mano y sube hasta el techo de la fiesta, es el único elemento que encontramos primero en el cielo. Estaba en la luz antes de estar en la Tierra.
Y lo descubrimos gracias a un eclipse.
@Ratita_Bebe Hoy no serás mas que ayer mucho menos que mañana. Chicote filosofo, Ruvinskis prudente. Peralvillo lo complica todo. Linares gran villano. La escena del perro. Fot. de Jack Draper. Gran película, gracias, esperamos más recomendaciones.
@Ratita_Bebe Gran película, ese duelo de actuación cuando están los 3 Marga, Ramón y Arturo tienen unos pollitos en las manos. Alfonso Mejía cuando invita a cenar a su papá, hermosa esa lección de vida. Aunque no estén en YT ni en FB, tu recomienda. Gracias.
@iqsolita Entras a YT y demas redes, todo hacen lo mismo, y ahora resulta que una mujer que cocina y que es "tradwife" es unica. Y luego dices que es justicia, no defiendo a nadie, pero todos hacen lo mismo y todos se copian, creo que es odiar por odiar.
La mayoría de la gente no está interesada en los debates, las interpretaciones, los conceptos o las diferencias metodológicas, sino en la reafirmación de sus ideas y en la historia como prueba de conspiración.
Y los medios les ofrecen historietas de consumo rápido, sin fuentes
El episodio del caballo de Troya aparece fugazmente en la Odisea, y sólo como un recuerdo luctuoso de la guerra. En la Ilíada, que sólo recoge un hecho puntual de la contienda (la cólera de Aquiles y sus consecuencias), ni se menciona. Habría que esperar a un poeta latino, Virgilio, para que desarrollase convenientemente la escena en la Eneida, a partir de fuentes griegas hoy perdidas pero sin descartar que también añadiese elementos de su cosecha. En cualquier caso, el lector moderno debe acudir a los bellos versos de la Eneida para saciar su apetito de caballos gigantescos. Homero tuvo el acierto de pasar de puntillas sobre el episodio, pues probablemente su auditorio lo conocía de sobra. Como si se mencionase Waterloo.
Son, de hecho, las propias dimensiones gigantescas del ardid lo que parece fascinar al lector moderno, y por eso los cineastas no escatiman medios, cuando les es posible, para reproducir un evento que, si nos paramos a pensar, no deja de tener un punto grotesco sin menoscabo del dramatismo general. El caballo nos resulta épico y solemne sólo por lo grande que es. Y es que, al cabo, volvemos a encontrar el viejo motivo tradicional de penetrar una barrera infranqueable dentro de un objeto que no despierte sospechas, a fin de lograr una meta. Es un ejemplo perfecto de la 'métis' (astucia) odiseica, que en el propio poema homérico aparece a escala menor: Menelao y sus hombres cubiertos de piel de foca, por ejemplo, para atrapar por sorpresa a Proteo. O los hombres de Odiseo escapando del antro del cíclope ocultos bajo las ovejas.
Pero el caballo es una solución absurdamente desproporcionada para un problema gigantesco: el saqueo y destrucción de una ciudad. Y no deja de ser paradójico que, tras diez largos años de guerra, en que los héroes se medían con sus pares en el campo de batalla y en pos de la gloria, todo acabe de esa guisa. Si algún reportero imaginario le hubiese preguntado a Aquiles el de pies ligeros, en plena refriega y entre los solemnes parlamentos, cómo pensaban tomar la ciudadela de Troya, sería inconcebible que respondiese: "vamos a meternos todos en un gran caballo de madera".
En La vida privada de Sherlock Holmes (Billy Wilder 1970) hay una escena muy divertida, cuando el hermano del detective, Mycroft (Christopher Lee), le enseña a la reina Victoria el prototipo del submarino y su finalidad bélica. Y la monarca protesta, exclamando algo así como "¿sin enseñar nuestra bandera? ¡Eso es antibritánico, es antideportivo!". Aquiles mata a Héctor, pero Troya no cae. Ni caerá con cada combate singular. Sólo cuando los grandes héroes hayan muerto, los aqueos decidirán al final una estratagema igualmente "antideportiva", que, insisto, no está carente de su punto irónico. En cierto sentido ahí tenemos un germen de la Odisea y su revisión del ideal heroico tradicional. El arquetipo de héroe en la Ilíada es Aquiles. Pero en la Odisea el "héroe" resulta algo mucho más complejo y alambicado, que logra sus fines no precisamente por ir de frente.
En la otra red social he publicado este carrusel que me ha quedado muy cuco sobre una de las películas de mi vida: Cinema Paradiso.
Os dejo el link en el siguiente tuit.
Se cumplen 32 años de las grabaciones de "brillo de luz, carne de vaca", pelicula de Apu para el festival de Springfield.
Se lo compartimos con 10 doblajes diferentes, ¿cuáles son sus favoritos?
@KromicB@mastersmovie Me gustó, cumple con lo que es He-Man, aventuras, un mensaje de esperanza, tal vez la pelea final, afloja un poco, pero en general, muy bien. Lo malo es tal vez el mundo actual, que busca un show con fuegos artificiales, pero vacío por dentro.
@SritaChiken Voy a decir algo, con sinceridad:
Lo dicen ahora que ya se suicidó. Si en vida hubiera dicho como se sentía, le hubieran dicho que fuera un hombre. Si hubiera batallado con depresión por años, quizás hasta la misma esposa se divorciaba de él.
Cuiden a los hombres que tienen.