👏APLAUSOS PARA ESTE PERIODISTA
El periodista Ariel Senosiain lo dijo sin pelos en la lengua. El gobierno de Milei y sus trolls pagos están de toda esta operación. No les importa destrozar a Tapia y los jugadores, ni inventar que entregaron el partido.
https://t.co/DbbhStIbZw
@arilijalad lo resumió en una frase brillante : “Si hacen odiar a Messi, imaginate lo que pueden hacer con un candidato político.”
Y ahí aparece uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.
La inteligencia artificial ya no sirve solamente para responder preguntas o crear imágenes. También puede aprender qué nos emociona, qué nos indigna, qué nos da miedo y qué nos entusiasma.
Con esa información, los algoritmos deciden qué contenido mostrarle a cada persona para reforzar esas emociones. No necesitan convencer a todos. Les alcanza con empujar, día tras día, pequeñas dosis de bronca, miedo o resentimiento hasta modificar la percepción de la realidad.
Así funcionan muchas campañas de manipulación emocional: miles de cuentas amplifican los mismos mensajes, las plataformas detectan cuáles generan más reacción y los vuelven a mostrar una y otra vez. Lo que parecía una opinión aislada termina pareciendo el pensamiento de todo el mundo.
Si ese mecanismo puede cambiar la imagen pública del deportista más querido del planeta en apenas unos días, imaginemos lo que puede hacer durante meses o años con un candidato, un partido político o cualquier dirigente.
El mayor poder de la IA no es fabricar textos o videos.
Es fabricar estados emocionales colectivos.
Y cuando consigue que un pueblo sienta antes de pensar, puede terminar llevándolo a votar contra sus propios intereses sin que siquiera advierta que sus emociones fueron cuidadosamente moldeadas.
Ese es el verdadero debate del siglo XXI. No se trata de estar a favor o en contra de la inteligencia artificial. Se trata de decidir quién controla una tecnología capaz de influir sobre la subjetividad de millones de personas y, con ello, sobre el futuro mismo de la democracia.
🚨 28.000 empresas cerradas. No es un dato. Es una catástrofe silenciosa.
Desde que asumió Milei, Argentina perdió 28 mil empresas. 23 de las 24 provincias tienen menos firmas que el año pasado. El que más sufrió: gastronomía, alojamiento, servicios — el corazón de la economía popular y de clase media.
Nos vendieron un modelo de libertad económica. Lo que tenemos es un cementerio de emprendimientos.
Cada empresa cerrada es un dueño que lo apostó todo. Un empleado que perdió su trabajo. Una familia que cambió el futuro por incertidumbre.
El Gobierno celebra números de inflación mientras el país real se desintegra empresa por empresa, barrio por barrio.
¿Hasta cuándo vamos a mirar para otro lado?
Compartí este dato. Que no lo tapen con el ruido del día. 👇
Gracias Leo por este camino soñado. Por romper todos los récords, por amar y honrar a Diego, por querer tanto a la Argentina, por las Copa América, por lo que nos hiciste vivir en Qatar. Tu legado es eterno.
Te queremos mucho 💙🇦🇷
LAS MALVINAS FUERON, SON Y SERÁN ARGENTINAS🇦🇷
La bandera que desplegaron los jugadores de la Selección Argentina en el estadio tras el triunfo ante Inglaterra
Banco mucho lo que dijo @Flordelav. Te lo dice una persona que ni ahí con el futbol, pero es verdad que la selección #Argentina emociona tanto que todos lloramos por que sentimos que nos merecemos esto, en este momento!
A ver si se dejan de joder.
Los 5 puntos mínimos para sentarse en una mesa de unidad son claritos:
Cristina adentro de la conducción, aunque esté proscripta.
Tregua inmediata: basta de fuego amigo, operaciones y puteadas entre compañeros.
Programa mínimo común contra Milei: salario, jubilaciones, trabajo, soberanía, Estado y democracia.
Reglas claras para ordenar candidaturas: nadie impone todo, nadie veta todo, nadie rompe todo.
Mesa permanente con Axel, Máximo, gobernadores, intendentes, sindicatos y movimientos, con calendario, mandato y vocería común.
La unidad no es amontonarse.
Es ordenar poder popular para derrotar al enemigo principal.