A los que me leen en el exterior, y a nuestros compañeros venezolanos que les gusta la lectura, cuando estén en Caracas, por favor no pierdan la brillante oportunidad de conocer la librería más grande de Venezuela, con unos tres millones de libros.
"La Gran Pulperia del libro"
Delcy Rodríguez sobre acuerdo energético con EE.UU.: "De nada sirve tener nuestras reservas petroleras bajo tierra únicamente para que aparezca en una estadística"
"Nuestras reservas deben convertirse en bienestar y prosperidad". Y estoy en total acuerdo.
- No es un acuerdo por 100 años, sino de 25 años.
- Venezuela conserva la propiedad y soberanía sobre los recursos (como lo dice la nueva LOH)
- Meta superior a 1,5 millones de barriles diarios
- Entendiendo que no se producirá desde el día 1, en 25 años se produciría aproximadamente 11.000 millones de barriles, no 65.000 millones
- Los 65.000 millones son el stock de reservas asociado a las áreas. El contrato de 25 años explotaría solamente una fracción de ellas.
- Por tanto, US$209.000 millones ÷ 11.000 millones = US$19 por barril.
-¿Significa eso que Venezuela recibirá US$19 de cada barril y nada más? Tampoco. Los US$209.000 millones fueron presentados como tributos al Estado. El ingreso económico total de Venezuela puede tener otros componentes, que aún se desconocen, pero están dentro de la ley.
- La Ley permite que el operador privado asuma el proyecto a su costo, cuenta y riesgo, mientras la República mantiene la propiedad del yacimiento.
-¿Y los US$100.000 millones de inversión? el Estado no tiene que financiar íntegramente la recuperación de esos campos. El privado pone capital y asume riesgo.
No voy a entrar en el debate de soberanía, y no por evadirlo sino por precisión: ese debate no empieza aquí. Empieza cuando pidieron la intervención de otro país para resolver nuestros problemas, se materializó el 3 de enero y sigue con el control de los recursos del país en cuentas bajo administración americana. Discutir soberanía a propósito del acuerdo del 28 de agosto es llegar algunos años tarde. Es una discusión importante y merece darse en su punto de origen, pero aquí quiero concentrarme en lo económico, porque el ruido político suele tapar lo que va a determinar la vida concreta de la gente.
Lo primero es lo más incómodo: no sabemos si esto es un proyecto realizable o una campaña política. Eso obliga a la prudencia, porque conseguir las decenas de millardos de dólares para levantar este proyecto no es soplar y hacer botellas. Pero tampoco se puede despachar como puro show, porque hay un interés nacional y privado americano evidente, con reserva estratégica en mínimos y gasolina cara antes de una elección. Y por otra parte Venezuela necesita desesperadamente ingresos petroleros para abordar una crisis que no da para más y la única forma es captar inversión extranjera cuanto antes. Cuando los incentivos se alinean así, lo declarativo puede volverse real. Está por verse.
Lo segundo es el corazón del asunto: que sea bueno o malo económicamente para Venezuela no lo define lo anunciado, sino cómo se implemente. EEUU tomaría 55% de la producción efectiva de este proyecto, parte como accionista y parte como derecho a comprar crudo a costo. La regalía se calcula sobre volumen, pero el impuesto de hidrocarburos sobre ingreso bruto y el ISLR sobre ganancia. Si más de la mitad se entrega a costo y no a precio de mercado, el ingreso reportado se comprime y con él dos de los tres tributos. Los 209 mil millones en impuestos anunciado solo cuadran con valoración fiscal a precios internacionales (y eso puede estar en los contratos que aún no conocemos). Y falta un elemento igual de determinante: qué se define como costo, porque cuando el comprador es también el accionista mayoritario esa definición pesa tanto como la tasa. Nada se ha publicado aún.
Lo tercero es que reducir el análisis a la renta directa es quedarse corto. Una inversión así en 17 campos, buena parte greenfield en la Faja, obliga a reconstruir mejoradores, dilución, oleoductos, terminales y sobre todo generación eléctrica dedicada. Esa generación cambia la ecuación eléctrica de las regiones donde se instale. Detrás vienen servicios, metalmecánica, transporte, construcción, empleo y retorno de talento. Y algo que se subestima: ver a EEUU como socio con intereses propios puede cambiar la percepción de estabilidad para otros inversionistas extranjeros en campos convencionales fuera de este proyecto.
Hay una arista que casi nadie mira. La energía firme y barata se volvió el cuello de botella de la inversión tecnológica: los centros de datos y la infraestructura de IA requieren nodos energéticos gigantes que no son fáciles de conseguir en ninguna parte. Un país que resuelva generación a escala se vuelve candidato para inversiones que no tienen que ver con el petróleo. Igual con la minería y los minerales raros, que dependen de energía, logística y seguridad para el capital.
Nada de esto es inmediato. El crudo extrapesado madura entre cinco y diez años y el capital anunciado es intención, no todavía desembolso.
Hay aristas que analizar más allá de la política. El punto de partida es duro pero real: la mayor parte de nuestro petróleo está inutilizado en el subsuelo, sin posibilidad de que el país lo desarrolle solo, mientras en Barquisimeto (por decir cualquier ciudad más allá de Caracas) se va la luz cinco o seis horas al día, las universidades están depauperadas, el bolsillo de los venezolanos vacío y necesitamos atender 17 mil damnificados de los terremotos. Analizar bien lo que viene, con datos y sin consignas, es lo mínimo que nos debemos.
@frjaso Estos principios son diferentes:
1) No hagas lo que no quieras que te hagan.
2) Haz a los demás lo que quieres que hagan por ti.
Si duda el segundo es más potente, nos invita a involucrarnos positivamente por los demás.
Lee más. Lee todos los días. Lee sobre lo que te interesa y sobre lo que todavía no sabes. Lee para aprender. Lee para disfrutar. Lee sin distracciones. Lee textos largos. Lee antes de dormir. Leer entrena tu atención, tu concentración y tu forma de pensar. Leer es para tu cerebro lo que las pesas son para tus músculos.
#MientrasSeCuelaElCafé
Por una travesura del algoritmo de X, la reflexión de @Laura_Weffer me apareció justo antes que la de su colega @LuzMelyReyes. Y sí, el asunto cansa.
Luz Mely tiene sobradas razones para sospechar. Sería necio, o sospechosamente selectivo, pasar por alto la vergonzosa gestión de Rafael Ramírez al frente de aquella PDVSA “roja, rojita”., y ni hablar de la guinda del desastre: la trama PDVSA-Cripto de Tareck El Aissami.
Pero hay algo que la reflexión de Reyes, seguramente sin proponérselo, termina blanqueando. Lo ocurrido entre aquel agosto de 1975 y 1998. Porque Venezuela no llegó inocente, virginal y recién bañada al 6 de diciembre de 1998.
Juan Salas cerraba uno de los sumarios de aquella nota de El Impulso, que acompaña la nota de Luz Mely, con una frase que hoy parece escrita con crueldad retrospectiva: “Del éxito de la gestión que se inicia hoy dependerá el futuro de las nuevas generaciones de venezolanos”.
Entonces uno recuerda RECADI y su chinito; el endeudamiento grotesco de la Venezuela saudita; préstamos y subsidios a empresas de maletín; a Herrera Campins recibiendo un “país hipotecado”; los jeeps de Ciliberto durante el gobierno de Lusinchi; el Caracazo; y aquella crisis bancaria con la cual más de una docena de banqueros resolvieron su vida y la de varias generaciones de descendientes, a cuenta nuestra. Todo esto a vuelo de pájaro.
En 1996, 21 años después, Arturo Uslar Pietri insistía en Venevisión en que aquella nacionalización anticipada había sido un acto irresponsablemente populista. Las concesiones estaban próximas a revertir contractualmente a la República sin necesidad de indemnizaciones multimillonarias. Pero CAP quería la gloria en vida; y la gloria terminó llegando con factura.
Han pasado 51 años desde aquel sumario de Juan Salas. Podemos discutir muchas cosas, omitir otras y repartir las culpas según la religión política de cada quien. Lo único difícil es llamarlo éxito.
No fueron exitosos estos últimos 27 años. Pero tampoco lo fueron los 24 anteriores, y allí comienza la conversación incómoda.
¿Por qué había que nacionalizarlo todo y de golpe? ¿Por qué no construir mejores condiciones de negociación? Si las concesionarias habían reducido inversiones ante la incertidumbre, como haría cualquier empresa ante un horizonte incierto, ¿por qué no corregir la relación antes de dinamitarla?
Nuestra condición de socio poco confiable no nació en 1998. Venía de antes. Después se agravó. Apostamos entonces por otro modelo, tampoco logramos consolidarlo y la geopolítica, sazonada con mala gestión, hizo el resto.
Seguíamos siendo, en definitiva, el país del “bochinche” que lamentaba Miranda y el país de habitantes, no de ciudadanos, que retrató Cabrujas.
Por eso quizá convenga intentar algo extraordinariamente revolucionario en esta Venezuela panfletaria: guardar por un rato la franelita política en el escaparate.
Podríamos estar ante una oportunidad excepcional para construir estabilidad política, económica y social durante las próximas décadas. Que sea el propio chavismo el que ponga remiendo a parte del capote, es responsable, y no debería escandalizar. Más bien es simbólicamente útil a todos.
Pero remendar no basta. Toca reconstruir instituciones, ofrecer seguridad jurídica, recuperar confianza, atraer inversión, establecer reglas que sobrevivan a los gobiernos y comprender, de una buena vez, que un país no puede administrarse como botín de guerra.
El desafío es enorme, y por eso para el cierre de esta larga nota, me fusilo aquel sumario de Juan Salas que 51 años después conserva una vigencia casi insolente: “Del éxito de la gestión que se inicia hoy dependerá el futuro de las nuevas generaciones de venezolanos”.
Debieron ser las nuestras. No lo fueron. Ahora nos corresponde procurar que sean las siguientes.
Dada nuestra situación de país tutelado, un negocio petrolero del calado del que ya se anunció no se revertirá porque acá se manifiesten reclamos, aun cuando estos luzcan justos y razonables. Lamentablemente, he allí el resultado de un proceso que comenzó precisamente con la petición de una intervención militar, por un lado, y la tozuda negativa a compartir el poder, por otro. Lo que hay es lo que habrá, y con esa realidad toca avanzar.
¿Qué debe ocurrir entonces si se quiere escribir una historia distinta a la del penoso despojo de todos estos años? Contraloría efectiva, balances claros, rendición transparente de cuentas, posibilidad de hacer accountability, de desplegar mecanismos que eviten que los ingresos se vayan por el desaguadero de la misma infame corrupción que ha sostenido a un Estado depredador. Al propio chavismo en el poder, si aspira a tener alguna sobrevida política, le conviene que eso sea así. Hoy más que nunca es necesario un sistema de pesos y contrapesos que garantice que la "Res publicae", la "cosa pública", los bienes del pueblo, sean limpiamente administrados.
He estado leyendo con atención lo que se conoce hasta ahora del acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos. Por su magnitud, es imposible verlo como un asunto menor. Venezuela necesita muchísimo capital para recuperar su industria petrolera, además de tecnología, empresas con capacidad de ejecución y acceso estable a los mercados. Y en ese proceso, por razones económicas, geográficas e históricas, Estados Unidos está llamado a jugar un papel importante.
Ahora bien, tengo muchas preguntas. Porque una cosa es anunciar inversiones mil millonarias y otra bastante distinta es lograr que ese dinero efectivamente llegue y se convierta en pozos, infraestructura y producción. Estamos hablando de inversiones que necesitan años para madurar y, por tanto, requieren algo que Venezuela ha tenido dificultades para ofrecer: reglas claras y previsibles en el tiempo. Seguridad jurídica, contratos que se respeten, mecanismos de arbitraje y una institucionalidad que no dependa de quién gobierne en Caracas o en Washington.
Hay otro tema que seguramente generará discusión: el régimen fiscal. Venezuela va a tener que ser muy competitiva. Nuestro petróleo está en el subsuelo, pero sacarlo requiere capital y ese capital tiene muchas alternativas en el mundo. Con el nivel de riesgo que todavía representa Venezuela, pretender una carga fiscal demasiado elevada puede terminar haciendo inviables proyectos que sobre el papel lucen muy atractivos.
Por eso prefiero no caer ni en la celebración anticipada ni en el rechazo automático. Me parece una oportunidad importante y creo que una alianza energética entre Venezuela y Estados Unidos puede tener efectos muy positivos para el país. Pero el anuncio es apenas el comienzo. Lo verdaderamente importante será ver bajo qué reglas se hará, quién pondrá el capital, cómo se protegerá esa inversión y, sobre todo, qué instituciones vamos a construir para que esta vez el petróleo ayude a sostener una economía más estable y no simplemente otro ciclo de ingresos extraordinarios.
"Al deshacerse de los archivos en papel y reemplazarlos con archivos digitales, pueden borrar la historia. Un día, te encontrarás con el mensaje 'la página no existe', y al día siguiente, los verás negar que realmente haya sucedido alguna vez"
Julian Assange
Hay una cuerda de cretinos -porque no les cabe una palabra- en Venezuela que ante la indignación nacional que ha causado el "acuerdo" petrolero, que discuten si esto es "más" culpa del gobierno que de la oposición de élites.
El resultado que tenemos hoy es producto de la absurda confrontación entre ambos, ante el estúpido embeleso de la mayoría
A este país lo hemos llevado hasta aquí todos
Lo peor es que nadie se atreve a asumir una autocrítica sincera
El dolor y este repentino ataque de patriotismo no son por el país. Muchos de ellos rezaban por las sanciones del verdugo, le prendían velas y predicaban, con fervor de sacristán, las virtudes de seguir apretando la soga.
El dolor viene de descubrir que el verdugo también los usó para apretarla. No contra quienes ellos suponían, claro. Porque el verdugo, si algo sabe, es escoger al más útil y convencerlo de que también es socio.
En todo caso, hay un mérito que nadie puede quitarles a estos patriotas recién estrenados. Ayudaron con entusiasmo a perfeccionar la soga. Ahora les sorprende descubrir para qué servía.
Los humanos en nuestra soberbia siempre de poder ganarle a cualquier cosa, que somos superior a cualquier cosa… y la verdad que frente a la fuerza de la naturaleza, de la Tierra, no somos nada, somos insignificantes. Y en estos últimos 2 meses, la naturaleza se ha encargado de recordárnoslo.
#Nepal
🇳🇵🇨🇳‼️ | Luego de la tragedia vivida, el Ministerio de Recursos Hídricos de China informó que hay un lago cerca de la frontera con Nepal que está por quebrarse y podría provocar una inundación igual o mayor que la sufrida. Se estima que el lago tiene 3 millones de metros cúbicos pero el volumen está creciendo y hay un alto riesgo de rotura.
2020’de yani 6 yıl önce, Nepal’de bugün yaşanan doğa olayını yazmışlar, ülkeleri de uyarmışlar… Makale içindeki 2019 Nisan tarihli analiz de oldukça bilgi içerikli..
Himalayalar’daki buzullar eridikçe buzul gölleri daha tehlikeli hale geldiği vurgulanmış.
Dialogue Earth adlı çevre analizlerinin yer aldığı sitede 29 Eylül 2020’de bir makale/analiz yayınlanmış. Himalayalar’da buzulların erimesiyle buzul göllerinin büyüdüğünü ve bunun Buzul Gölü Ani Taşkını/GLOF denilen riskini artırdığını ortaya konulmuş. Araştırma Birleşmiş Milletler destekli..
Araştırmada Nepal, Çin ve Hindistan’daki Koshi, Gandaki ve Karnali havzalarında 3 bin 624 buzul gölü olduğu yazıyor. Bunların 47’si kritik derecede tehlikeli, 25’i Tibet’te, 21’i Nepal’de, 1’i Hindistan’da olduğu ifade ediliyor.
Araştırmaya göre, buzullar eridikçe göller büyüyor. Gölleri tutan moren setlerinin kırılması veya göle buz/kaya düşmesi/heyelan yaşanması büyük miktarda su ve enkazın aniden aşağıya akmasına ve buzul gölü ani taşkınları denilen olaya neden oluyor.
Koshi Havzası en riskli bölge olarak tespit edilmiş. 47 kritik gölün 42’si burada bulunuyor. Makale, riskin sınırları aşabileceği konusunda devletleri uyarmış ve Çin, Nepal ve Hindistan arasında ortak izleme ve erken uyarı sistemlerinin güçlendirilmesi için çağrı yapılmış…
https://t.co/SrGNuI25aB
Acabo de ver lo de Nepal -estoy de viaje, fuera del país-. Ayer escribí esto porque hace tres años estudio el periodo mesolítico. El cambio climático hará que pasemos a estados seminomades. Me baso en esto porque
el Mesolítico fue el periodo de desglaciación, lo que supuso la transición climática más drástica que experimentó el Homo-sapiens moderno al pasar del último periodo glacial (Pleistoceno) a la época templada actual (Holoceno). No hubo momentos más abruptos -hasta ahora-. Esto dio un paso a la agricultura, pero también a una profundo cambio en las organizaciones sexogenericas y a su percepción simbólica. Estamos viviendo lo mismo, la caída de la tasa de natalidad tiene que ver con esto también. Amaría explicarlo por acá de forma más extensa. Llego de viaje y les envío el artículo.
Por favor ayudemos a la señora Tatiana Gómez a difundir este vídeo para que pueda conseguir un refugio
Tiene que irse del sitio en dónde está viviendo y está desesperada
Ella pide que reposteemos el vídeo
¡Vamos a ayudarla! 🙏🏼
No es que ahora estén pasando más cosas en el mundo; es que nunca habíamos tenido acceso tan rápido, directo y masivo a lo que ocurre en cada rincón del planeta. El mundo siempre fue intenso, solo que ahora lo vemos en tiempo real. 🌎📲
Dolly Parton casi chocó su automóvil la primera vez que escuchó a Whitney Houston cantar “I Will Always Love You”.
La canción había nacido casi 20 años antes, cuando Dolly decidió separarse profesionalmente de Porter Wagoner, el hombre que había impulsado su carrera.
Como él se negaba a dejarla marchar, ella escribió una despedida y se la cantó.
Porter terminó llorando.
Tiempo después, Elvis Presley quiso grabarla. Para Dolly era un sueño, hasta que su representante le exigió entregar la mitad de los derechos de autor. Aunque necesitaba el dinero, se negó.
Aquella decisión cambió su vida.
En 1992, Kevin Costner eligió la canción para “The Bodyguard” y Whitney Houston la convirtió en un fenómeno mundial. Dolly escuchó la versión por primera vez mientras conducía y tuvo que detenerse: estaba tan emocionada que temió sufrir un accidente.
“Tomó mi pequeña canción y la convirtió en algo enorme”, recordaría después.
La versión le generó cerca de 10 millones de dólares en regalías. Dolly invirtió parte de ese dinero en un complejo de oficinas situado en un barrio históricamente afroamericano de Nashville.
Lo llamó «la casa que Whitney construyó».
Dolly escribió la canción. Whitney la hizo volar. Y entre las dos crearon una despedida que el mundo nunca pudo olvidar.
Ahora las dos nos han dejado, pero juntas hicieron que una canción de despedida se volviera eterna.
La hora de reconstruir donde todo empezó — ¡Venezuela! 🇻🇪
Después de más de 25 años trabajando en Oil & Gas internacionalmente para ExxonMobil, Repsol, bp, Equinor y Harbour Energy, he tomado una decisión muy importante: dedicarme al 100% a la reconstrucción del sector energético de Venezuela.
Es una decisión que llevaba tiempo madurando.
Comencé mi carrera como ingeniero de procesos en la Faja Petrolífera del Orinoco, en Venezuela. Luego Europa: un MBA, seguido de roles de trading y finanzas en Madrid, Londres y Milán. De vuelta a Venezuela para las negociaciones comerciales durante la migración a Empresas Mixtas. Después, dirigiendo operaciones de petróleo y gas en Colombia (Casanare); desarrollo de negocios para América Latina desde Brasil (Río de Janeiro); Senior VP de Operaciones y Excelencia Técnica del portafolio internacional de Equinor desde Noruega; Executive VP de Estrategia, M&A y Transición Energética de Harbour desde Londres; y, finalmente, Managing Director en México, desarrollando los mega proyectos de capital mayor Zama y Kan.
Cinco compañías extraordinarias. Ocho países. Una industria que me ha dado mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.
A cada colega, socio, mentor y equipo con los que he tenido el privilegio de trabajar en el camino — ¡gracias! Lo que estoy a punto de emprender solo es posible gracias a lo que ustedes me enseñaron.
Al equipo de Harbour Energy, y muy especialmente a mi equipo en México: son de clase mundial. Zama y Kan quedan en manos de gente que se preocupa profundamente por el propósito — empleos de calidad que sostienen a familias y energía que impulsa el progreso — y que sabe exactamente lo que está haciendo. Me voy agradecido y orgulloso.
Y ahora, Venezuela.
Reconstruir un sector energético no es un eslogan y no es un acto en solitario. Son décadas de rigor operacional y técnico, disciplina de capital, confianza institucional, credibilidad ganada con esfuerzo y relaciones duraderas — y, por encima de todo, el talento de los venezolanos que nunca dejaron de creer.
Pondré todo lo que he aprendido a lo largo de cuatro continentes al servicio de ese esfuerzo colectivo.
Si estás trabajando en el futuro energético de Venezuela — operadores, inversionistas, empresas de servicios, multilaterales, academia, talento local y de la diáspora — déjame saber de ti. Conectemos.
#Venezuela #Energía #PetróleoYGas #NuevaEtapa