Agradezco a Dios cada reto y por llevar mi plan de vida en sus manos.
Hace 3 años sin experiencia laboral, nunca me hubiera imaginado lo que hoy tengo. ¡Que grande es Dios! Solamente tengo gratitud en mi corazón y muchas ganas de seguir aprendiendo.
Y sin darme cuenta me convertí en esa persona que tarda en contestar, que disfruta estar sola, que se desaparece cuando nota una energía rara y a la que ya no le pesa si dejamos de hablar.
Nadie está demasiado ocupado. Cuando algo nos importa, siempre encontramos un hueco, aunque sea pequeño. El “no tengo tiempo” casi siempre significa “no es mi prioridad ahora”, y no pasa nada admitirlo. El tiempo aparece cuando hay interés, lo demás son excusas bien maquilladas.
Ya casi vuelve a ser diciembre, pero ahora diferente. Ya no tengo las mismas amistades, aprendí cosas nuevas, y cosas que antes me encantaban ya no me llaman igual. Los planes cambiaron y entendí que tengo todo para ser feliz. Quizás no todo esté perfecto, pero sí está mejor que antes.
Oración:
Señor, te pido perdón, sé que he dejado de buscarte. Sé que esta crisis es necesaria para nuevamente conectarme contigo. Te pido que puedas mostrarme que no estoy solo y que tú estas conmigo. Ayúdame a poner orden en mi mente y poder concentrarme en Ti. Lléname de esa paz, porque en Ti he decidido confiar. Amén.