Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.
Tu padre llevándote al altar y allí esperándote el amor de tu vida. El hombre del que vienes dejándote con el que te vas hasta el final de tus días. Creo que no puede haber algo más bonito en la vida.