Hay personas que prefieren quedarse enamoradas de la fantasía de lo que pudo ser. Dostoievski lo entendió antes que nadie: el amor soñado no exige nada, mientras que el amor real te pide enfrentarte a la verdad.
We romanticized being detached because admitting “I really fuxk!ng love you and losing you would hurt me” requires a type of gangster this generation doesn’t respect enough.