Dices amar la lluvia, pero abres el paraguas para ir a comer;
Dices amar el sol, pero buscas sombra cuando brilla;
Dices amar el viento, pero cierras la ventana cuando sopla;
Por eso tengo miedo cuando dices que me quieres.
No son los hechos los que nos alteran sino la percepción que tenemos de ellos; muchas veces malgastamos nuestra energía enfocándonos en lo que está fuera de nuestro alcance como el comportamiento de otras personas o circunstancias del pasado.
Deja de depender de otros para encontrar tu felicidad. Nadie puede hacerte feliz más que tú mismo.
La felicidad es algo que nace dentro de ti y es tu responsabilidad cultivarla; no la de otra persona.
Suelta la obsesión por el futuro. Estudios psicológicos muestran que más del 90% de las preocupaciones diarias nunca se materializan. Pensar tanto en lo que podría pasar te roba tiempo y energía.
Deja de vivir atrapado en el pasado. Lo que ya pasó no puede cambiarse pero si puedes aprender de ello para no repetir los mismos errores. No te enfoques en lamentarte sino en avanzar.
«Preocúpate más de tu carácter que por tu reputación; porque tu carácter es lo que realmente eres, mientras que tu reputación es simplemente lo que otros piensan de ti»
John Wooden