Soy la esposa más feliz del mundo.
Me casé profundamente enamorada de un chico gordito, no especialmente agraciado, pero tierno y generoso conmigo. Mis amigas insistían en que podía aspirar a alguien mejor: más masculino, fuerte y guapo. Decían que, estando lo buena que estoy, podría acostarme con quien quisiera y encontrar a uno que me dejara las piernas temblando y la garganta seca de tanto gemir. Les había contado que mi esposo era un poco aburrido en la cama: solo me manoseaba un poco el culo, me quitaba la ropa y se ponía encima para penetrarme hasta correrse, la misma dinámica que me dejaba con ganas de más. Yo quería probar otras posiciones, que me nalguearan mientras me decían que era una putita, que me dieran órdenes, me tomaran del cuello con fuerza y se introdujeran en mi vagina con perversión. Todos esos escenarios solo los vivía en fantasías; cuando las ganas me superaban, terminaba metiéndome los dedos y corriendome en el baño.
Un día, después de “cogerme��, mi chico me dijo que necesitaba hablar conmigo. Había durado tres minutos en correrse y se había tirado a mi lado exhausto. Me confesó que quería liberarme sexualmente, que sabía que no me complacía y deseaba ver todo mi potencial. Nada lo excitaba más que imaginar a su esposa comportarse como una sucia perra barata con otro chico. Los mejores orgasmos los había tenido masturbándose pensando en verme abriéndole las piernas a otro y gimiendo mientras le suplicaba que me diera más duro. También me dijo que notaba mi cara de decepción cuando me arrodillaba a chuparle la polla, que sabía que esperaba algo más grande. La verdad es que tenía razón. Terminó confesándome que su sueño era ser un cornudo.
Me horrorizó escucharlo. Jamás sería infiel, pero sentí cierto morbo al pensar en las posibilidades de placer que eso me ofrecía, en todos los chicos lindos con los que fantaseaba cuando me metía los dedos. Ahora de verdad podría tenerlos dentro de mí. Acepté temerosa. Me preguntó quién sería el primero y se me vino a la mente su primo. Sonrió y me dijo que sabía que lo deseaba. Le escribió y, al cabo de una hora, me confirmó que ya estaba hecho: mañana vendría. Me gusta que cuida mucho su cuerpo. Cuando usaba esas camisetas sin mangas, no podía evitar pensar en lo fácil que me alzaría con sus brazotes y lo rico que se sentiría pasar mis uñas por esa espalda fuerte mientras me clavaba.
Lo recibí temerosa. Me desnudó con la mirada apenas cruzó la puerta.
—Hola, flaquita hermosa —me dijo, con los ojos centelleantes.
—Hola —contesté tímida.
Sonrió, se dirigió a mi esposo y pidió permiso. Me tomó de la cintura, me acercó a él y me besó de la forma más deliciosa y sexy que mi marido jamás podría.
—Adelante —respondió mi esposo—. Miraré todo desde acá.
Se recostó en el sofá sobando su entrepierna.
Su primo me tomó del culo apretándolo con fuerza, lamió mi cuello y me susurró lo guapa que soy y lo mucho que había fantaseado con hacerme suya. Esas palabras me encendieron. Nunca me había sentido tan sexy y dominada. Empecé a masajearle los brazos, el torso y a frotar su verga.
—Es tuya —me dijo al oído.
Me arrodillé y me la eché a la boca mientras escuchaba los gemidos de mi esposo, que ya se masturbaba. Se la escupía, lamía y besaba antes de volverla a meter. Era hermosa y gruesa.
Al cabo de un rato me tomó, me alzó, me quitó la blusa y me arrancó las bragas. Me lamió las tetas y mordió mis pezones. Me puso de lado frente a mi esposo, que nos miraba con perversión y la verga más tiesa que nunca. Me clavó y gemí, luego grité.
—Así es, flaquita. Estás tan apretada y rica como imaginé —dijo mientras me penetraba una y otra vez.
Me vine. Él se corrió dentro, pero su verga no perdió la erección. Siguió dándome con más ímpetu hasta que tuve un segundo y un tercer orgasmo. Mi esposo eyaculó apenas dos débiles chorros mientras su primo aún continuaba clavándome.
Al terminar mi marido se acercó me agradeció y me besó mientras mis piernas aún temblaban y escurrían del semen de su primo.
Mi esposa🔥en el trabajo y yo en casa 😈, aprovecho para llamar al pollito🐣que me ofreció culo para usarlo a mi antojo🥵, le exigí meterle el chimbo🍆a pelo🐽para preñarlo🍑y él aceptó, lo único que quería era que le follara esas nalgas🤤, abriera paredes y lo llenara de leche💦
Le dije que me diera el culo, no queria💦, Pero se lo metí y me pidió que no se lo saqué, al final le encanta que se lo meta por el culo🤤
#nsfwtwtًً#chudai#anal#latina
Yo estoy casado y ella es mi vecina. Es bien flaca y no es bonita de rostro. Pero me tiene loco ya que me da algo que no lo da mi mujer. Me deja enterrarle profundamente la verga en su ano y que se lo taladre a mi antojo.😈
Pienso en ella todo el tiempo!🥵
Mientras vos tenés 25 años y seguís siendo virgen tu hermanito de 18 está así en la habitación de al lado CON TUS MEJORES AMIGAS 😈🤣 al menos podes pajearte con los videitos que te manda, porque NUNCA EN TU VIDA vas a estar tan cerca de un culo 😘❤️💦
🎙️ Hablemos de eso que nadie quiere decir en voz alta. ¿Será que el tamaño sí importa?🤔
En este episodio con la abordamos un tema que ha causado inseguridades en los hombres durante años.
Hablamos claro, sin mitos ni exageraciones, sobre lo que de...