te sentabas y te conectabas en chat de voz con un amigo que núnca había jugado un shooter online, otro se había comprado su primer auricular con microfono y otro venía a jugar motivado después de ver un video de Willyrex.
Jugaron campeando durante 6 horas oscilando entre caer en pisos picados o en el lugar más recóndito del mapa.
Se fueron a dormir sin ganar una partida.
Se repitió exactamente lo mismo día a día,
La vida real había pasado a un segundo plano.