🇲🇽🇪🇸👏🏻 Héroe
Un grupo de aficionados argentinos comenzó a insultar y hostigar a un señor por llevar el jersey de México.
Él simplemente se cagó de risa, les mostró una tarjeta roja, se puso a bailar y, para rematar, se quitó la playera mexicana para revelar que debajo llevaba la de España.
Los argentinos estaban fúricos. 🤣🤣
🇦🇷 Alguien ha hecho un resumen de 13 minutos con todas las acciones sucias de los argentinos en la final.
Vídeo de jugar al fútbol no hay, eso sí. https://t.co/g8ReZ2cWCO
🚨🇺🇲🇻🇪FOSAS COMUNES EN VZLA
Periodista pagó 200 dólares a un militar y lograr ingresar a la morgue
Esto es peor de lo que siquiera imaginamos
NO HAY PERDÓN PARA EL CHAVISMO
Hace pocos días, una persona a quien quiero mucho fue a visitar a su padre, quien es chavista al igual que toda su familia paterna. De ahí salió llorando.
Se había alejado de ellos durante mucho tiempo. Sin embargo, decidió visitarlos tras la tragedia de La Guaira.
Fue uno, dos y tres días seguidos. Ellos se alegraron de verlo, le hicieron café y le cocinaron arepas a la leña porque no tenían gas ni luz. Compartieron la poca comida que tenían. Él también les llevó regalos.
En esos tres primeros días no se habló de política, sino de la tragedia, de la familia, del amor, del bienestar de ellos e incluso de Dios y la protección que les había brindado.
Días después, lo escuché llorar desgarrado al contarme que, el último día que fue, comenzaron a hablar de la tragedia, del terremoto que se llevó la vida de miles de personas en segundos y de la inacción del régimen.
Ellos lo atacaron y lo llamaron enfermo mental. Ellos que el único canal que ven es el del régimen, que viven con tanta precariedad que no saben usar redes sociales y que en la entrada de su casa tienen cuadros de Hugo Chávez.
La discusión comenzó. Desde la ignorancia se burlaban como monos en un circo. Le dijeron que le pidiera acción a Trump, defendieron la inacción y sostuvieron que no había máquinas ni equipos para atender la tragedia, pero nada de eso era culpa del régimen que apoyan.
Me encontré con él poco después de que salió de aquella casa. Desmoralizado y destruido. «Son unas hienas», dijo. «Me da vergüenza que sean mi familia».
Permanecí en silencio. No supe qué decir. A él le hace falta su familia, pero a ellos no les hace falta él. El terremoto llamado revolución bolivariana lo había dejado huérfano 27 años atrás.