No hay uno piola del otro lado. Nunca van a despedir a nadie de los suyos con la Plaza de Mayo llena. No tienen mística porque no tienen alma. Que amargura ser gorila hermano.
Esta es la imagen que entre hoy, mañana y quizás pasado, verán más de un millón de argentinos. O quizás más. Un cajón cerrado, una foto enorme, con una de esas camisas características y un lugar para que se deje el tendal de ofrendas y recuerdos. Así se ve el último adiós al Indio Solari en el Polideportivo Gatica, en Villa Domínico. 📸 @labetudelapipol
A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.