estrés que suponía pensar en un nuevo peligro.
Relajó su postura tras pensar un rato y dejó posada la palma bajo el mentón.
— ¿Tan segura estás de que tu compañera va a atraer a esos "Horrores de lo Profundo"?
Todo parecía que iba a ser zanjado antes de lo que cabría esperar, pero una nueva preocupación zozobró el buen zarpar de aquella conversación.
Para empezar, era la primera vez que se encontraba ese vocabulario de todo lo que ella hablaba, realmente nunca se había topado con --
Habían dos conversaciones llevándose a cabo a la vez, por más que no lo pareciera al la buzo haberse quedado en silencio escuchando las contestaciones de su adverso a las dudas de ella.
...
Pero ese silencio se extiende, quizás solo un poco más de lo necesario. ¿Tal vez »
uno de esos "terrores del abismo".
O tal vez si, pero no era la misma manera de llamarlos, sea como fuere, cruzó sus brazos de nuevo mientras su rostro seguía siendo maltratado por su propia mano, que estrujaba las dos mejillas con los dedos, en un intento de liberarse del --
invite a la misma... De no ser así, sería un aprovechado.
Ahora bien, añadió.
— Pero puedes ser tú quien elija el restaurante según tus gustos. Hay un par de ellos en la plaza al final de esta calle.
— Soy consciente de ello.
Afirmó, no sin antes echar un vistazo a su alrededor, por un momento. Alguien como él, navegante, sintió que 'las aguas se calmaron de repente', a la par que retomó el tema de conversación sin problema alguno.
Cuando ella mencionó la idea de --
Tranquilo... se que no lo mencionáis con maldad...
⸻ Todo lo contrario, ojalá no tuviera que haberlo involucrado en cosas como esta, las cuales eran más habituales de lo que aparentaban, algo que enfadaba a sus guardias y que ahora, aprovechando que ella estaba en compañía +
invitarlo, él negó directamente.
— Probablemente pertenezcas a una clase más alta que yo...
Pues podía reconocer que las decoraciones de las prendas ajenas eran joyas de verdad, reafirmando su postura.
— En mi cultura es irrespetuoso que quien propone la idea no sea quien --
— Es una forma bastante curiosa de buscar un destino... Pero si insistes, podría haber un hueco en el barco. No creo que a la capitana le importe...
Pensándolo bien, incluso quizá su hermana tomaría bien que no trajese a un hombre de malos modales.
— ¿Doncella de fuego?
Eso llamó su atención, principalmente por la anécdota que estaba a punto de contar.
— A mí me han llamado "pelo de fuego" pero es mera apariencia visual, no es que esté prendido en llamas... ¡Ja! ¿Te imaginas?
— Si lo que quieres es un viaje haberlo dicho.
Con tales palabras no bastó para quedarse a gusto.
— ¿Y bien? ¿Tienes el nombre del lugar o la dirección?
— ¿Acaso eres una doncella del aire? Mis disculpas si es así.
Aclaró con una pequeña carcajada, en un intento de aligerar la más mínima tensión que se hubiese generado.
Es hermano de la capitana, él la salva de problemas con las autoridades locales. Y ella le ayuda con su trabajo.
Es una relación de fraternidad y simbiosis.