A veces, una puerta cerrada no es un rechazo, sino una forma de redirigirte hacia algo que sí está hecho para ti. No te desgastes intentando permanecer donde ya no hay paz, crecimiento ni reciprocidad. Aprende a soltar con confianza, aunque todavía no entiendas el motivo.
Tal vez lo que hoy duele dejar atrás sea exactamente lo que mañana agradecerás haber soltado.
A veces creemos que seguir avanzando significa exigirnos más, cuando también es importante aprender a detenernos. Descansar no es rendirse, buscar paz no es escapar y permitirnos momentos de alegría también forma parte del camino.
Cuida tu cuerpo, protege tu mente y no olvides darle al corazón razones bonitas para seguir creyendo.
Me fui de lugares de los que no quería irme, pero si no me hubiera ido, hoy no estaría aquí. Hay lugares que es necesario abandonar para no abandonarse a uno mismo.