“Chorros”, le grita a un cúmulo de colegas precarizados. Es la imagen del desconcierto. Del odio senil, irracional. No es Adorni el chorro, que se compró dos casas en un año y antes de entrar al Estado no tenía ni para el café. Tampoco Caputo, que le regala el carry trade a los amigos. Ni cerca su hermana, Spagnuolo y toda la runfla de droguerías que tienen un proceso en la justicia por el 3% en la ANDIS. Tampoco Frugoni, con 7 derpas en Miami sin declarar. Ni él mismo, que estafó a todos desde la investidura presidencial en la causa $LIBRA. Y puedo seguir. No, los chorros son los periodistas que, en su gran mayoría, no llegan a fin de mes. Está todo patas para arriba.
No vos no entendés, la universidad pública no es gratis porque alguien la paga, pero el costo de viajar en el avión presidencial a Nueva York por cogerte a un funcionario es 0
Feliz independencia, hermanos y hermanas de esta hermosa tierra 🇦🇷
Les propongo un ejercicio poético. Quiero que me compartan una versión propia de este poema y que me cuenten qué otras acciones relacionan a la patria ✍️🏻
El presidente solo insulta a las colegas mujeres. Ni siquiera osa inventarle un apodo denigrante a ningún varón de la música, habiendo muchos que se pronuncian en su contra.
Y esta es la menor de sus expresiones de misoginia. Recordemos su plan para eliminar el Femicido del código penal y el cierre del Ministerio de la Mujer, entre otras.
La vida y la integridad nosotras y las disidencias corre un peligro enorme con un impulsor de la violencia de género como él.