- ¿Como te vas de alguien en quién te quedarías para siempre?
-Supongo que no lo haces. Ese alguien ya tiene un poco de tí dentro de sí, así que una parte de ti se va con él
Un "alguien" aplicable a sitios , personas y momentos. Para mí, Cracovia y todo lo que me ha dado 🧡
Al final somos bastante simples de leer. No eres lo que prometes que vas a hacer. Eres lo que haces y también lo que dejas de hacer.
Eres, entre otras cosas: tus presencias, tus ausencias, tus llamadas y tus silencios.
Tus acciones siempre hablan más claro que las palabras.
Estamos sobreestimulados y ni siquiera nos damos cuenta. Netflix mientras comemos. Reels en el baño. Música mientras cocinamos. Podcasts mientras caminamos. Consumimos por defecto, no intencionalmente. Sigues llenando cada hueco, y luego te preguntas por qué te sientes aturdido y desmotivado. El aburrimiento y el silencio son los verdaderos motores del crecimiento. Te dan espacio para pensar y crear. Es entonces cuando aparecen las soluciones a los problemas que llevan meses estancados. Deja espacio.
Estoy enamorado de esta frase: "Perdónate por no haber sabido antes lo que sólo el tiempo podía enseñar." Porque encierra una ternura feroz hacia uno mismo. Nos recuerda que no nacimos sabiendo, que cada herida, cada tropiezo, era parte del aprendizaje. No fuiste ingenuo, fuiste humano. Así que sí, repítetelo sin miedo: perdónate. Porque lo que hoy comprendes con claridad, ayer solo era niebla.
Visto desde fuera, lo que está pasando en España inquieta de verdad. Hay una sensación clara de que quienes gobiernan ya no se sienten obligados a rendir cuentas, protegidos por el control de los medios públicos y por una lógica de impunidad cada vez más normalizada. En esos mismos medios estatales se escuchan discursos sobre cómo la dictadura ocultaba accidentes, se corre a hablar de Franco, pero cuando ocurre uno hoy se llega a decir sin pudor que la culpa es del cambio climático.
Mientras tanto, un ministro responsable de un sector marcado por un accidente gravísimo, con medio país bloqueado en redes, responde con mensajes confusos y defensivos. No hay explicaciones claras ni responsabilidades asumidas, solo una obsesión por controlar el relato. El Gobierno, que en su momento intentó sacar rédito político de la desastrosa gestión general, a todos los niveles, de una riada mortal en Valencia, rechaza ahora cualquier culpa.
Todo suena a modo supervivencia, con medios afines ya buscando el próximo escándalo que permita pasar página sin mirar atrás.
“España multinivel”, “nueva normalidad”, “impuesto solidario”, “fijo discontinuo”, “coliving”, “jubilación reversible”… la neolengua de una realidad mucho más vieja: la pobreza.
Lo más inquietante de este gobierno no es ya la sucesión interminable de escándalos, sino su capacidad para convertirlos en rutina. Llevamos más de dos años encadenando sobresaltos políticos, conflictos institucionales, episodios de corrupción, cesiones inasumibles y una tensión social que no deja de escalar… y, sin embargo, el país sigue como anestesiado. Se ha instalado una fatiga colectiva, una especie de resignación cínica que ya no se indigna, solo soporta. Y eso es lo más peligroso: cuando la sociedad deja de reaccionar, cuando normaliza el deterioro, es porque algo mucho más profundo se ha roto.
Lo peor de todo no es tener al gobierno más corrupto de la historia, lo peor es que si mañana hubiera elecciones el PSOE tendría más de 100 escaños.
El votante socialista actual, es un enfermo con un severo retraso mental.
La verdad es que te paras a pensar y prácticamente todo en España funciona peor desde hace una década. Todo más caro, más lento, menos fiable. La decadencia no llega de golpe, sino paso a paso. Y luego, a veces, tienes evidencias más claras como el apagón.
No me apetece tomarme con humor el apagón. Tampoco reírme de que haya gente que ha perdido dinero o ha puesto en riesgo su vida. No es gracioso que vivamos en un país decandente, donde no se puede prosperar ni tener proyectos vitales sólidos y nadie pague por nada. Es abrumador.