El que busca desesperadamente demostrar que es superior, ya confesó que se siente inferior. La verdadera autoridad no compite, porque no reconoce competencia.
Tus tragedias familiares no son tu emblema ni tu carta de presentación, tú eres mucho más de lo que sufriste, tu valor no está en lo que lloraste ayer sino en lo que estás amando hoy