Hay abrazos que sabes que los quieres repetir siempre. No se dice nada, pero se aprieta fuerte. Tanto que sonríes al recordarlos.
Hay abrazos que dicen "No quiero que te sueltes".
Abrazos que son un "Lo siento" sincero.
Abrazos que te salvan, que te hacen no querer soltarte nunca. Donde sabes, que aunque todo vaya mal, ahí, apretado, estás bien. Muy bien.