es gracioso como la chica que sueña con viajar por todo el mundo y la que no sale de su casa durante tres días seguidos, son exactamente la misma persona.
Crecí y entendí que no todo el mundo tiene las mismas intenciones que yo. Que no todos cuidan como yo cuido, ni valoran como yo valoro. Y aceptar eso ha sido una de las lecciones más incómodas, pero también más necesarias.
Hoy quiero pedir perdón por todas las veces que me he quejado de la vida sin detenerme a valorar lo afortunada que soy, me olvido de todo lo que tengo, de todo lo que sí funciona y de los pequeños privilegios que un día solo eran sueños.
Ganó todo lo existente y a los 39 llora como un amateur que cumplió su primer sueño en el fútbol. Nunca vamos a estar preparados para su retiro, y solo nos queda disfrutarlo cada día como si fuera el último.