Acabo de escuchar la expresión más castiza, rencorosa y elegante a la vez que he oído en mi vida: ya quisieras saber tú todo lo que a mí se me ha olvidado.
La selección mexicana debería agradecerle de rodillas al primer wey que los editó con las trompetas de Juan Gabriel de fondo, sin eso no estaríamos pasándola tan bien