La Paz Total no fue un invento ingenuo: fue una estrategia deliberada para darle oxígeno a criminales que traicionaron el acuerdo de paz. Entre ellos, Jesús Santrich, narcotraficante y fundador de la Segunda Marquetalia, a quien Cepeda defendió y respaldó.
Hoy el país amanece con la noticia de que esa misma estructura criminal habría ordenado el asesinato de Miguel Uribe Turbay.
Aquí no hay lugar para la ingenuidad: hay responsabilidades políticas claras y Colombia tiene derecho a exigirlas.
Hay dos nombres que no pueden evadirlas: Gustavo Petro e Iván Cepeda.
@MafeCarrascal@EnriquePenalosa Mafe no tiene vergüenza. Algo que le reconozco es valentía. Valentía porque dice tantas bobadas y cosas sin fundamento, y que juegan en su contra, que sin duda me parece muy valiente. Bruta pero decidida.