Las redes sociales nos dañaron la percepción de la vida normal. Todo el mundo parece estar viajando, enamorado, facturando, estrenando cuerpo y desayunando frente al Mediterráneo. Mientras tanto, la mayoría estamos buscando el cargador, pensando qué cocinar y dejando una lavadora puesta por tercera vez porque olvidamos sacar la ropa.
Perdido entre preocupaciones y confusas esperanzas que lo llevaron siempre a la conclusión de que por ahora tendría que actuar tranquilamente, con paciencia y mucha consideración.