El chavismo es como el antimanual de cualquier cosa.
Si el protocolo es actuar rápido las primeras 48 horas, se desaparecen por 48 horas.
Si la guía exige tratar con dignidad a los damnificados, los encierran como en una cárcel.
Si toca permitir ayuda externa, la dificultan.
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¿Por qué una persona que perdió su casa y a su familia también perdió el derecho a querer cosas, a no querer comerse una arepa de mortadela, a estar de mal humor? ¿Por qué queremos también quitarles su humanidad?
Los xenofóbicos y que: cómo va a ser que los venezolanos sean felices??? Es más, voy a jugar con su trauma de la comida para ver si los puedo rebajar a mi nivel de infelicidad.
Y nosotros y que: bro, supéralo, eso fue hace 10 años ya 👍🏼
Venezuela es de béisbol y para demostrarlo ganamos el campeonato mundial. Por primera vez en la historia. 3-2 a Estados Unidos, en su casa, en Miami, en el país que inventó este deporte. No hay forma de dimensionar lo que eso significa para un pueblo que lleva años acostumbrado a perderlo todo, porque esta noche ganó algo que nadie le puede quitar, que no se devalúa, que no se va por un apagón ni se pierde en ninguna frontera. Esta noche Venezuela es la mejor del mundo. Y eso es nuestro. De todos.
Eliminamos a Japón, el campeón defensor. Eliminamos a Italia, que llegó invicta. Resistimos el jonrón de Bryce Harper en la octava entrada cuando el título parecía escaparse. Y en la novena, en el momento más difícil, encontramos la carrera que nos hizo campeones. No con magia, sino con temple. Con ese carácter que tiene este pueblo para sobrevivir lo que parece insuperable y seguir de pie.
Hoy los venezolanos que están en Caracas, los que estamos en Madrid, los que están en Santiago, en Bogotá, en Miami, en cualquier rincón del mundo donde el éxodo nos dejó, lloramos todos de lo mismo. De orgullo. De pertenencia. De ese amor tan complicado y tan inexplicable que uno le tiene a su país aunque el país te haya fallado, aunque te haya empujado a irte, aunque extrañes más de lo que puedas decir en voz alta.
Esta noche Venezuela nos recordó que seguimos siendo uno. Y eso no lo hace ningún gobierno, ningún régimen, ninguna crisis. Lo hacen nueve entradas, un out final, y un pueblo que nunca dejó de creer.
Cómo Venezuela ganó el World Baseball Classic
El manejo magistral de Omar López, el impacto silencioso de Johan Santana, un bullpen dominante y una afición que convirtió Miami en territorio venezolano explican el título histórico del béisbol venezolano.
Venezuela campeona del mundo. 🇻🇪
El 3 de enero ha desbloqueado mentalmente una serie de eventos que para los venezolanos jamás se nos olvidarán.
Quiero desglosar, en mi opinión, cuáles fueron los motivos por los cuales Venezuela se llevó anoche en Miami el título de campeón mundial del World Baseball Classic.
Primeramente, Omar López. Un mánager al que critiqué en su momento, y como todo en el deporte y en la política, se critica cuando uno cree que alguien se equivoca, pero también se aplaude cuando corrige, hace las cosas mejor y simplemente la parte.
En mi opinión, López tuvo un manejo magistral del bullpen, algo pocas veces visto. Ese cuerpo de relevistas logró neutralizar a algunas de las ofensivas más poderosas del béisbol mundial.
Incluyendo al Dream Team que Estados Unidos armó para este campeonato, que apenas logró tres hits en la final, algo impensable para un trabuco de esa magnitud.
Un bullpen que sencillamente dominó a toda la oposición.
Y aquí también hay que destacar el enorme efecto que tuvo el gocho Johan Santana. Un jugador atípico dentro de lo flashy que puede ser el pelotero latinoamericano. Santana siempre ha sido más sobrio, más técnico, más metódico. De una manera muy básica, casi silenciosa, se aseguró de que este staff de pitcheo funcionara como una máquina perfectamente engranada, convirtiéndose en el más efectivo de todo el torneo.
Palencia, que en mi opinión fue co-MVP junto a Maikel García, apagó todas las ofensivas que se le presentaron.
Los bates, aunque no fueron los explosivos que hubiésemos querido, batearon exactamente lo necesario para ganar.
Eugenio Suárez supo identificar el momento exacto del torneo en el que tenía que dar el batazo grande.
Sanoja se robó una base histórica que cambió la dinámica del juego.
Ronald Acuña Jr., completamente maduro, llorando en el center field en el noveno inning, nos mostró el enorme corazón que este muchacho ha desarrollado.
Salvador Pérez, aunque no bateó mucho, fue el catcher que este equipo necesitaba. Puedes tener el mejor staff de pitcheo del mundo, pero sin un capitán detrás del plato, sin una presencia que guíe a los pitchers, simplemente no se logra lo pactado.
Y por último, Miami.
Venezuela jugó prácticamente todos sus juegos como local. Una afición que, aunada al dominante staff de pitcheo, básicamente mostró a sus rivales un ambiente ensordecedor que todo el mundo vio. Todos los periodistas estadounidenses reportaron cómo vive el venezolano el béisbol.
Este título no podía llegar en un momento más oportuno.
También viene a demostrarnos algo importante: el bloqueo mental existe. Y hay sectores del deporte venezolano que, a partir de hoy, se van a mirar en el espejo de esta victoria y van a hacer lo propio.
Lamentablemente, solo nos queda una duda: ¿qué hubiese ocurrido si Omar López hubiese planteado el juego de forma diferente contra República Dominicana? Es quizás la única pregunta que queda pendiente dentro de un torneo extraordinario. En su momento, seguramente intentaremos encontrar esa respuesta.
Después de un Premio Nobel, ahora un campeonato mundial de béisbol.
Si así llueve, que no escampe.
Grande Venezuela.
Grande Team Venezuela.
Somos campeones del mundo. 🇻🇪⚾
✒️ @noeliaizarza
A quienes les gusta la numerología:
Desde el 3 de enero que se llevaron a Maduro al 17 de marzo pasaron 73 días.
Venezuela jugó 7 partidos en el mes 3 y anotó 3 carreras en el juego final. Omar López el manager nació el 3 de enero del 77. El 7 y el 3 ya no son números cualquiera.
Paul está atrapado por un futuro que incluso intentando evitarlo acaba cumpliendo.
Anakin no está condenado en ese sentido, su caída se construye por decisiones y manipulaciones.
Y Eren es la paradoja. Está atrapado, pero al mismo tiempo desea y empuja aquello que lo condena.
No se juzga a los pilotos de Mercedes por tener un buen auto, en la la F1 los equipos dominantes siempre han existido: Ferrari, Red Bull, Mercedes… eso es parte natural del deporte.
Lo que muchos fans de Mercedes (y sus pilotos) no logran entender es que la molestia general es+