Las personas con ideologías de izquierda, suelen pensar o creer que son más inteligentes.
Simplemente confunden el "tener buenas intenciones", con tener la razón.
Además, al utilizar un lenguaje académico les da una falsa sensación de académicos.
Sí, Abelardo llevó empresarios y discurso de inversión y seguridad al Chocó, pero Petro llevó esperanza, llevó las mariposas de Gabo, llevó las citas de Foucault, Marx, Bolívar, Gaitán, Chávez, Castro, llevó intelectualidad y matemáticas cuánticas.
Si se acepta la curul en el Senado para el perdedor de la elección, se está reconociendo la Presidencia del ganador. Ya no más payasadas ni amenazas.
Si no reconocen la victoria del presidente electo, que no acepten la curul en el Congreso y hagan “oposición” desde la calle.
No Pepita, a ti no te van a destripar, no privar de tus derechos porque vives en Chapinero y tu actividad social mas riesgosa es montar transmilenio. Deja de minimizar el riesgo de quienes si se juegan la vida todos los días cambiando este país y que nadie cuida.
Ridicula.
O sea, Iván Cepeda apareció en un show donde abiertamente hacen chistes del feminismo, y diferentes causas que los petristas defienden. Jajajajaja. Qué pecado.
Reflexiones del camarada Cepeda:
“Si no te gusta Colombia, nuestra gente, nuestra cultura y nuestra comida: ¿POR QUÉ NO TE VAS DEL PAÍS?”
Este es el consuelo que da Cepeda a 1000 colombianos que tienen que irse al día.
Cepeda piensa que los 9 millones de venezolanos salieron por gusto.
Países en el mundo donde a sus habitantes les prohíbe usar su propia bandera, pero sí se les permite usar la bandera de un grupo guerrillero de asesinos y secuestradores.
Esto es lo que está pasando en la campaña de Cepeda:
No esperaban perder en primera vuelta. No tenían plan B.
Cuando vieron los resultados —que no solo no ganaron, sino que perdieron — entraron en pánico total.
Petro se dio cuenta de que su candidato, con su discursito leído en papelito y tono de comunista ruso de los 80, no estaba sumando seguidores. Por eso decidió saltarse todas las reglas y subirse él mismo a las tarimas, en clara violación de las leyes electorales.
Es entendible: Petro ya no tiene nada que perder. Es ganar o terminar en una cárcel (posiblemente gringa). Ese desespero, sumado a las drogas, el alcohol y el rechazo de su propio candidato, lo tienen cometiendo error tras error: llamando fascista, nazi, ladrón y narco a todo el mundo.
Lo peor: ya casi nadie le presta atención.
Por su lado, Cepeda sigue con su papelito en la mano, amenazando a todos con demandas, hablando de Uribe y sin conectar con la gente. Y la cereza del pastel: su vicepresidenta dijo en una entrevista que “no le dio la gana de estudiar” y que solo llegó hasta octavo de bachillerato… ¡después de años diciendo que no estudió por falta de oportunidades!
Gracias a Dios, esta desgracia se acaba el 7 de agosto, cuando Abelardo se posesione como presidente.