No olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca. Y sobre todo, agradezcan por ello.
Últimamente, mi mecanismo de defensa es fingir demencia, mirar hacía otro lado y continuar con mi vida. No porque no me dé cuenta, sino porque ya entendí que no todo merece una reacción.
Solo quiero convertirme en la versión más sana, serena, agradecida y humilde de mi misma: vivir en paz, cuidar lo que tengo, valorar lo que la vida me regala y seguir persiguiendo mis sueños sin dejar de ser quién soy.