Amaba dormir sola, hasta que llegaste tú y me enseñaste lo bonito que era dormir acompañada. Ahora me cuesta volver a hacerlo sola.
Supongo que cuando uno se acostumbra a sentirse en casa entre unos brazos, la cama se vuelve demasiado grande cuando esos brazos faltan
Yo sí te odio 2024. Me rompiste el corazón más de una vez, fuiste mi año más estresante, me llevaste a rogarle a Dios entre lágrimas por un dolor que nadie entendía, me hiciste sentir insuficiente y me enseñaste lo que es la ansiedad. Qué año tan cruel.
El 31 de diciembre me regalaré un tiempo a solas, me echaré una lloradita y despediré este año celebrando mi fortaleza, porque solo yo sé lo que me ha costado. Solo yo sé por lo que pasé.