Tus letras llenaban de prismas la oscuridad de la celda. Hacían que las palizas de la gorra duelan menos.
Lograbas que el pabellón entero se calme para escucharte. Ahí, hundido en la tumba más rancia, tu ejemplo de artista era un faro majestuoso para no rendirme. Gratitud eterna.
El músico con el público más popular del país citaba a Brecht y su "el que quiera entender que vaya al baño" cuando lo interrogaban por la dificultad de sus letras, en un mundo cultural que vende todo literal, masticado, subestimador. Él no subestimaba la sensibilidad de la gente
Cada día más convencida de que nos tienen que agradecer de rodillas que pedimos justicia y no venganza. No queda ni uno. Los quiero presos 2 metros bajo tierra.