nosotros perdimos una guerra y seguimos reclamando las islas. Ustedes perdieron texas, california, nevada, utah y más, y ahora no solo necesitan visa para visitarlos, sino q tambien les pusieron un muro para q no pasen
@Tiranicoo Le están dando una lavada de cara tremenda a Francia cuando fué el país que peor trató a la gente negra en la historia de la humanidad
Ni hablar de USA que no abolio la segregación hasta 1964. Pero claro, los racistas nazis son los argentinos.
Y no olvidar: Operación Paperclip
En 1964 Argentina tenía de CAPITÁN a un negro de origen Caboverdiano, mientras tanto, ese mismo año los negros en otras partes del mundo eran perseguidos, segregados y asesinados.
Casualmente, esos países hoy acusan a la Argentina de país racista.
Los perros rescatistas están haciendo gran parte del trabajo de rescate en Venezuela
Recuérdenlo cuando les moleste un perro en la playa, un bar o en cualquier lado
🇲🇽 | EL TOPO MAYOR, EL HÉROE QUE NACIÓ ENTRE LOS ESCOMBROS
Héctor Méndez, mejor conocido como “El Chino” o “El Topo Mayor”, no necesitó capa para convertirse en héroe. Su historia comenzó entre polvo, gritos y edificios colapsados durante el terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México.
Tenía 38 años cuando llegó a Tlatelolco buscando a su hermano. No tenía entrenamiento formal en protección civil, pero al ver la magnitud de la tra.g3d14 decidió quedarse. Con sus propias manos comenzó a remover escombros, a entrar donde otros no podían y a buscar vida en medio de la destrucción.
Ahí nació la Brigada Internacional de Rescate Topos Azteca. Los llamaron “topos” porque se arrastraban por túneles estrechos, oscuros e inestables bajo edificios colapsados, como si tuvieran la capacidad de abrirse paso donde parecía imposible.
Hoy, los Topos Azteca suman más de 40 años de servicio, han llevado ayuda a más de 22 países en cinco continentes, se les atribuye el rescate de más de mil personas y hay un dato que impresiona: en cuatro décadas, ningún topo ha mu3rt00 durante sus labores de rescate.
Héctor “El Chino” Méndez demuestra que los superhéroes sí existen. Solo que algunos no vuelan: se arrastran entre escombros para devolverle la vida a quienes todavía esperan ser encontrados.
833 años tendría que trabajar una persona que ahorra por mes $3.000.000 para tener lo que tenía Insaurralde en su vestidor. Un tipo q es un eslabón más de la cadena peronista de robo a TODOS los argentinos.
Qué idiota tenés que ser para seguir votándolos.
Y los medios cómplices.
En España el himno no tiene letra, nadie sabe quién creó la bandera, no festejan la independencia de Francia, no hay un día por Gibraltar y usar los colores patrios está asociado con el franquismo. En esto deberían aprender de Argentina, a los 9 años se le promete lealtad a la bandera, todos saben que las Malvinas son argentinas, y quienes fueron Belgrano y San Martín. Qué va a pasar con España en 20 años si nadie ama a sus colores? Cómo argentino nieto de españoles e italianos pero hijas argentinas (una nacida en España) les hablo de Argentina y de España, pero siendo honesto, es muy difícil inculcarles el amor por la madre patria al igual que Argentina porque ni los mismos españoles aman tanto a su país (y eso tienen uno de los mejores países del mundo para vivir, por lejos).
Hablando en serio, de lejos se nota la necesidad exagerada de pertenecer a algo, es gente con mucha falta de afecto, es una mezcla entre pena y vergüenza ajena
Olga y Luzu son productos de descerebrados para descerebrados. El papelón de @Flor_de_P es sólo la punta de un iceberg nauseabundo, lleno de ideas idiotas, wokismo y humor basura. Al lado de estos canales, Café Fashion y El champagne las pone mimosas parecen obras de Shakespeare.
Mientras en plena pandemia Messi mandaba respiradores a nuestro país para dar una mano, Florencia Peña andaba enfiestada con el presidente Alberto Fernández en la Quinta de Olivos. NI OLVIDO NI PERDÓN
No Kuka, ser ricotero, fumar porro, cagar en la calle y pedir Cristina libre no es ser pueblo.
Pueblo es levantarte a la 5 de la mañana a sembrar el campo, ordeñar una vaca, agarrar una pala, atender un negocio o darle laburo a la gente, eso es pueblo.
Me había olvidado de que el Mundial también viene con el cronista argentino que busca la nota de color y la va de entrador, pero se pasa de desubicado y anda por ahí incomodando gente: les toma el pelo a personas de otras nacionalidades, les abre las valijas en plena calle, chupa helados ajenos y toca bebés de otros sin autorización —todo porque es argentino y él puede—, mientras en el piso celebran sus chistes y lo jalean para que vaya un paso más allá en la mala educación, ante la mirada de un espectador cada vez más desconcertado y ruborizado. Es como si midiera el terreno hasta encontrar a alguien dispuesto a ponerle un límite.
Ese singular sentido de la picardía que algunos pretenden instalar como rasgo de nuestra argentinidad me produce una profunda vergüenza ajena. No creo que seamos eso.