Entró al Oxxo un grupo de chavos, ellas fueron por un 24, uno de ellos por hielos, otro por agua mineral. En la caja pidieron tres cajetillas. "Yo pago aquí y tú invitas los tacos". Olían a perfume, a cigarro, se reían fuerte.
Y yo con mi fabuloso del azul en la mano pensaba en la vida.
Qué ganas de pedirles que me llevaran. No a su fiesta, sino a sus veintipocos años, a esa libertad ruidosa y nihilsta, a esa locura de las noches como una moneda girando en el aire, como una carta que voltear sobre la mesa. Llévenme con ustedes, morros, yo pongo el fabuloso.