Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
Nada es tan importante. Nada es tan grave. Estamos en un globo de tierra flotando en el medio de la nada y todos nos vamos a ir de este plano. Casi todo se puede solucionar y lo que no, excede tu preocupación.
Tu pareja será quien te ayude a navegar la pérdida de tus padres. Las crisis de la vida, y todos los futuros traumas, enfermedades y contratiempos. Elige a alguien amable, agradecido, amoroso, paciente y sobre todo, leal.