At seventy-nine, I live alone.
And for the first time in my life, I feel completely at peace.
When people hear that, I notice the look in their eyes. A softness. A kind of pity.
They ask gently:
“Don’t you get lonely?”
“Isn’t the silence hard?”
I always smile.
Because living alone is not the same as being lonely.
My name is Angela. I’m seventy-nine years old, and I live in the same apartment that once overflowed with noise — children running through the hallway, doors slamming, laughter from the kitchen, voices talking over one another at dinner.
I was a wife.
I was a mother.
I was the person who remembered everything.
Appointments.
Birthdays.
Groceries.
Medicines.
The small invisible tasks that quietly hold a family together.
I gave my life to the people I loved, and I do not regret it. But I also carried a tiredness I never spoke about.
Then my husband died.
After that, everyone worried about me.
“You shouldn’t live alone.”
“You need someone to take care of you.”
“You should stay with your children.”
I know those words came from love.
But hidden inside them was another idea:
that a woman my age could not possibly enjoy solitude.
That silence must mean sadness.
At first, even I wondered if something was wrong with me for liking the quiet.
Then one morning, standing by the window with a cup of coffee in my hands, watching strangers hurry through an ordinary gray morning, I realized something that changed me completely:
I had not been abandoned by life.
I had finally been returned to myself.
Now I wake when my body is ready.
I cook what I want.
I rest when I’m tired.
Some days I speak to no one at all — and yet I feel full, not empty.
I read.
I walk.
I watch old films.
I sit with my thoughts without rushing to escape them.
The silence no longer frightens me.
It comforts me.
My children have their own lives now, and that is exactly how it should be. I raised them to become independent adults, not lifelong caretakers of my happiness.
Of course I still feel nostalgia sometimes.
I miss certain voices.
Certain moments.
Certain versions of life that no longer exist.
But nostalgia is not the same thing as regret.
What I feel most now is peace.
The peace of no longer needing to prove anything.
The peace of having spent decades caring for others and finally learning how to care for myself.
The peace of understanding that solitude can be a gift instead of a punishment.
So when people still ask me,
“Angela… doesn’t the night scare you?”
I answer honestly:
No.
Silence is not my enemy.
It is my home.
And here, at last, I feel free.
Apareciste
cuando el alma
no tenía prisa
ni de llegar,
ni de crecer,
ni de morir.
Cuando te fuiste
el cuerpo no hizo
balance ni de ausencias,
ni de caricias,
ni de preguntas.
Y me dejaste
una sorpresa,
una certeza,
un corazón.
¡Nunca te fuiste!
(Benjamín G. Buelta, SJ)
EL BANQUETE
La mesa está llena.
Se sirven manjares exquisitos:
la paz, el pan,
la palabra
de amor
de acogida
de justicia
de perdón
Nadie queda fuera,
que si no la fiesta no sería tal.
Los comensales disfrutan
del momento,
y al dedicarse tiempo
unos a otros,
se reconocen,
por vez primera, hermanos.
La alegría se canta,
los ojos se encuentran,
las barreras bajan,
las manos se estrechan,
la fe se celebra…
…y un Dios se desvive
al poner la mesa
Katharine Hepburn, en sus propias palabras:
"Una vez, cuando era adolescente, mi padre y yo estábamos haciendo fila para comprar boletos para el circo. Finalmente, solo había una familia entre nosotros y la taquilla. Esa familia me dejó una huella imborrable."
Había ocho niños, todos menores de 12 años. Por su vestimenta, se notaba que no tenían mucho dinero, pero su ropa estaba limpia, muy limpia. Los niños se portaban bien, de pie en parejas detrás de sus padres, tomados de la mano.
Estaban emocionadísimos con los payasos, los animales y todos los espectáculos que verían esa noche. Por su entusiasmo, se notaba que nunca antes habían ido a un circo. Iba a ser uno de los momentos más especiales de sus vidas.
El padre y la madre se mantenían orgullosos al frente de su pequeño grupo. La madre sostenía la mano de su esposo, mirándolo como si le dijera: «Eres mi caballero de brillante armadura». Él sonreía, disfrutando de ver a su familia feliz.
La taquillera le preguntó cuántas entradas quería, y él respondió con orgullo: "Quiero ocho entradas para niños y dos para adultos". Entonces ella anunció el precio.
La esposa soltó la mano de su marido, bajó la cabeza y el labio del hombre comenzó a temblar. Se inclinó hacia ella y preguntó: «¿Cuánto dijiste?».
La taquillera repitió el precio.
No tenía suficiente dinero. ¿Cómo iba a decirles a sus ocho hijos que no podía permitirse llevarlos al circo?
Al ver lo que sucedía, mi padre metió la mano en el bolsillo, sacó un billete de 20 dólares y lo dejó caer al suelo. No éramos ricos, ni mucho menos. Mi padre se agachó, recogió el billete, le dio una palmada en el hombro al hombre y le dijo: «Disculpe, señor, se le cayó esto del bolsillo».
El hombre comprendió lo que sucedía. No se trataba de caridad, pero aceptó con gratitud la ayuda en su situación desesperada, desgarradora y embarazosa. Miró fijamente a los ojos de mi padre, le tomó la mano con ambas, apretó el billete con fuerza y, con los labios temblorosos y una lágrima rodando por su mejilla, respondió: «Gracias, señor. Esto significa muchísimo para mí y mi familia».
Mi padre y yo volvimos al coche y nos fuimos a casa. Los 20 dólares que me dio mi padre eran los que habíamos pensado usar para comprar nuestras propias entradas.
Aunque no vimos el circo esa noche, sentimos una alegría interior mucho mayor que la que nos produjo verlo.
Ese día aprendí el verdadero valor de dar. El que da es más importante que el que recibe.
Si quieres ser grande, más grande que la vida misma, aprende a dar. El amor no tiene nada que ver con lo que esperas recibir, sino con lo que esperas dar: todo.
La importancia de dar y bendecir a los demás es incalculable, pues siempre hay alegría en dar. Aprende a hacer feliz a alguien a través de actos de generosidad.
~Katharine Hepburn
Los tres verbos favoritos de Dios:
olvidar, abrazar y perdonar.
En eso consiste el amor de Dios.
Siente en tu vida cómo no te condena, sino que te abraza, te perdona, olvida tu ofensa. Te da fuerzas para recomenzar.
Dios dedica todo su tiempo solo a amarte...
LA POESIA A VECES ES VERDAD
Vivo en un mundo de palabras.
En ocasiones es una celda,
una prisión infinita,
un laberinto enrevesado
donde cada término evoca
heridas, batallas perdidas,
memorias que duelen,
vivencias ajenas,
teorías huecas.
Otras veces es trinchera
que sobrevuelan,
como proyectiles letales,
objeciones, agravios,
prejuicios, exigencias.
Tiradores anónimos
convertidos en héroes
de sus propias ficciones
traicionan a las palabras
convirtiéndolas en ruido.
Hay también versos errados,
narraciones inconclusas,
cantos sin alma
y plegarias extraviadas.
Pero hay ocasiones
en que las palabras
son puente, caricia,
bendición, promesa,
flecha que apunta
al centro mismo de la vida,
donde convergen
la verdad de uno,
la amistad sincera,
y el propio Dios.
@jmolaizola
#DiaMundialdelaPoesia
No fue un juego.
Fue una tarea de geografía.
En 2019, en una tienda de electrónica de Recife, Brasil, un niño de 10 años pidió algo sencillo: usar la tablet que estaba en exhibición. Nada más. No pidió descuento. No pidió regalo. Pidió tiempo.
El empleado aceptó.
Minutos después, el niño estaba concentrado, tomando notas en papel mientras leía en la pantalla. No buscaba videojuegos. No miraba redes sociales. Buscaba información para cumplir con un trabajo escolar.
Cuando le preguntaron qué hacía, respondió con naturalidad: su maestra le había asignado un proyecto y en casa no tenía computadora. Sus padres no podían comprarla. Así que había venido allí a estudiar.
Sin dramatismo.
Sin queja.
Solo determinación.
La escena fue grabada y compartida en redes sociales. En pocas horas se hizo viral. Millones de personas vieron algo que a veces preferimos ignorar: la distancia silenciosa entre quienes tienen acceso inmediato al conocimiento y quienes deben salir a buscarlo con humildad.
Entonces ocurrió algo que también merece contarse.
La historia llegó lejos. La empresa Samsung le regaló una tablet. Otras personas ayudaron con acceso a internet. Lo que empezó como un gesto discreto terminó convirtiéndose en una cadena de apoyo real.
Pero lo más importante no fue el dispositivo.
Fue la decisión.
Porque cualquier otro niño, en una tienda llena de pantallas brillantes, habría elegido jugar. Él eligió aprender. Eligió avanzar. Eligió no usar la falta de recursos como excusa.
El mundo no reparte oportunidades con justicia. Eso es cierto. El lugar donde naces cambia tu punto de partida. No siempre el esfuerzo basta. No siempre el talento encuentra camino.
Pero hay algo que sí depende de nosotros.
La actitud.
Ese niño no controlaba su contexto.
Controlaba su elección.
Y esa elección fue más poderosa que cualquier brecha social.
La educación no empieza en una pantalla.
Empieza en la decisión de no rendirse.
La verdadera pregunta es simple:
Cuando veamos a alguien intentando avanzar con lo poco que tiene…
¿miraremos hacia otro lado o tenderemos la mano?
Atrévete a querer… Sin garantías. Sin cálculos ni suma cero. Sin conservantes ni colorantes artificiales. Atrévete a querer sin miedo. Sin vergüenza. Sin inmunidad diplomática ni a medias tintas. Atrévete a querer … ¡a corazón abierto!
#EeeeegunonMundo!!
Todos los medios anuncian el Ramadán con semanas de antelación —y es verdad, empieza alrededor del 18-19 de febrero según astronomía y tradiciones islámicas 📅.
Muy bien.
Pero…
👉 El próximo miércoles comienza la Cuaresma: Miércoles de Ceniza.
Cuarenta días de gracia.
Cuarenta días para volver al Señor.
Cuarenta días de oración, ayuno y caridad.
Que no nos pille el corazón distraído. ✝️
Miércoles: Ceniza.
Respira. Conviértete. Cree. (Juan 3,8).
Si queremos acoger esa Palabra que planta su tienda entre nosotros. Si queremos aprender a escuchar, y también a responder, con verdad y precisión. Si no queremos reducir la fe a palabrería y nuestra oración a cháchara vacía. Si de verdad aspiramos a que el evangelio tenga la capacidad para zarandear, conmover y ayudarnos a comprender el mundo, a Dios y a nosotros mismos, entonces se hace muy necesario recuperar el valor de las palabras
Los vecinos de Grazalema nos demuestran que cuando las seguridades de este mundo desaparecen, el único refugio seguro es Cristo y su sacrificio redentor. 💪🏻✝️
Con dolor y preocupación he tenido noticia de los recientes ataques contra diversas comunidades en Nigeria, que han causado graves pérdidas de vidas humanas. Expreso mi cercanía en la oración a todas las víctimas de la violencia y del terrorismo. Espero que las autoridades competentes continúen actuando con determinación para garantizar la seguridad y la protección de la vida de cada ciudadano. #OremosJuntos
Tenemos la enfermedad del buenismo. El sistema aparta al docente que quiere ser exigente, entre otras cosas, con burocracia infinita. La escuela no puede ser un spa emocional donde vayas a ser feliz. Tienes que ir a aprender.
Interesante reflexión sobre la educación en España.
Queridos consagrados, en la #PresentaciónDelSeñor y día de la #VidaConsagrada, os digo que sois un regalo para nuestra Iglesia. Vuestra presencia silenciosa, oración fiel, misión incansable, disponibilidad humilde… sostiene, ilumina y fecunda nuestra vida eclesial. ¡Gracias!
« La vie consacrée est un don de l’Esprit pour la vie de l’Église » ✨
Signe vivant de l’amour de Dieu aujourd’hui 🙏💜
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#VieConsacrée#Espérance#AmourDeDieu
“La vida consagrada es un don del Espíritu para la vida de la Iglesia” ✨
Un signo vivo del amor de Dios hecho gesto cotidiano 🙏💜
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#VidaConsagrada#Esperanza#AmorDeDios