Se la pasan exigiendo que las mujeres abusadas denuncien formalmente, y cuando denuncian no les creen. Dan inmediatamente el beneficio de la duda, pero para él.
A Jesús Arana primero el invima le emitió alerta sanitaria por los jabones y ahora por las tintas, solo le faltan los péptidos y paga el karma completo.
Rosa, asesinada por decir NO.
Camila, asesinada para robarle a su bebé que aun estaba en su vientre.
Y un millón de mujeres que viven con él miedo constante por el acoso que reciben de los hombres.
Y no, no estoy exagerando. Así es vivir en este país.