.@Uber_Col, ‘expertos en hacerse los pendejos’
Pocas frases retratan con tanta exactitud el cinismo corporativo como la que soltó una funcionaria en la sala de urgencias de una clínica bogotana. Al ver llegar a un joven desollado contra el asfalto y desamparado por la plataforma tecnológica en la que confió su vida minutos antes, la mujer no se anduvo con rodeos. Miró a la mamá del joven y le dio la única recomendación realista que le dictaba su experiencia: cargue la cuenta médica a la Adres, porque Uber es una empresa experta en hacerse la pendeja cuando de accidentes se trata.
Tan sencilla frase, que pareciera de un diálogo de Juan Rulfo, desbarata de un plumazo la narrativa idílica de innovación, seguridad y bienestar con la que Uber atosiga al público. El caso de Daniel muestra el calvario que atraviesan muchos que han tenido un accidente con Uber.
Hace unas semanas, el joven solicitó una Uber Moto. En pleno trayecto, mientras subían un puente, el conductor se quedó dormido al manubrio. Alertado en una fracción de segundo por el pasajero que vio venir el choque contra un carro adelante, el motorista reaccionó, perdió el control de la moto y ambos terminaron derrapando sobre el pavimento.
Tras el impacto y con el muchacho herido en el asfalto, el conductor reconoció haberse quedado dormido. Pero en lugar de llamar a una ambulancia, o esperar a la Policía de tránsito, optó por la evaporación. Un conocido de Daniel que pasaba por el sector por pura coincidencia, lo reconoció y lo trasladó de inmediato al centro médico.
Y ahí comenzó la verdadera odisea, la que desenmascara la inutilidad del servicio al cliente automatizado. Para ser ingresado y para que la póliza de la plataforma respondiera, la clínica requería los datos básicos del conductor. La mamá de Daniel recurrió desesperada al soporte de la aplicación, explicando que estaba en emergencias. La respuesta de los operadores y algoritmos de Uber fue: "Entiendo tu situación de emergencia, lamentamos lo ocurrido, pero no podemos proporcionar los datos del socio de la 'app' ".
La protección cobarde de los datos de un infractor por encima de la integridad de un pasajero ensangrentado. Frente a los costos por el siniestro, la salida fue idéntica: le notificaron que él debía asumir de su propio bolsillo cada gasto, pagar exámenes, medicinas y curaciones, para luego someterse a un engorroso trámite donde un comité asegurador decidiría, meses después y bajo sus propios términos, si le reconocían algún reembolso. Uber es implacable para debitar el costo de su servicio en segundos, pero ante el auxilio médico básico se declara legalmente inexistente.
Días más tarde apareció en escena el brazo ejecutor de este lavado de manos: un despacho de abogados externos contratado por Allianz Seguros, apoderados de la póliza de Uber. Con una frialdad administrativa pasmosa, la intermediaria remitió un formulario inquisitivo pidiendo croquis, reportes de tránsito, comparendos inexistentes y soportes médicos, advirtiendo de entrada que la cobertura solo aplicaría para aquellos gastos que no hubiesen sido cubiertos previamente por el Soat o la EPS.
El truco predilecto de las aseguradoras: desgastar a la víctima con papeleos infinitos mientras el Estado o el usuario absorben el impacto financiero de la irresponsabilidad privada.
En tanto, en las oficinas de Uber parece reinar la convicción de que unas cuantas líneas de letra menuda en los términos y condiciones eximen a la corporación de cualquier culpa. Se equivocan. Negociar con el transporte de personas implica responder por vidas, no por paquetes de encomiendas. El cobro de las tarifas no puede coexistir con el abandono absoluto del pasajero accidentado. La indolencia tiene límites, y la costumbre de Uber de hacerse los pendejos ante la tragedia ajena tarde o temprano tendrá que parar.
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grannnn semana para Silvia Tcherassi que en una misma semana tuvo a Jessica Chastain, Anne Hathaway y Catherine Zeta-Jones usando looks de su colección Fall 2026 ✨
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@Marce_Tabares Que rabia, yo lo viví con otra empresa hace cuatro años, no pude viajar con mi gatica, la dejé con mis papás que la aman pero igual ella se estresó y casi se me muere, después de hacer todos los trámites y pagar más de 6 millones de pesos. @MinAmbienteCo regulen esos servicios!