Os lo supero.
Mi padre me acompañó a selectividad. A los exámenes de las oposiciones. Me acompañó hasta el mismísimo Palacio de Justicia de Navarra cuando trabajé por primera vez en Justicia. Y me acompaña SIEMPRE cada vez que me pongo la vacuna de la alergia.
Te quiero papá.
Me miró y dijo algo que no voy a olvidar:
"Si un hombre se quiere ir, no le voy a rogar. Y si quiere quedarse, no necesita que lo estén vigilando".
Ahí fue cuando todo hizo clic.