"Medidas urgentes" aprobadas en un Real Decreto-ley (que la Constitución prevé para supuestos de urgente y extraordinaria necesidad) con entrada en vigor para dentro de cinco semanas y media.
Como pedir cita para ir a urgencias...
🚨🚨Entre una legislatura y otra, tras la disolución de las Cámaras, la Diputación Permanente del Congreso asume las facultades correspondientes al Pleno en materia de decretos-leyes (convalidación o derogación).
Sin embargo, solo debe actuar por URGENCIA EXTREMA.
Pero hacer eso solo dos días después de que el Congreso haya negado la convalidación es de una gravedad extrema.
No es gobernar sin el Parlamento.
Sería gobernar contra el Parlamento.
🗣️ Ricardo Alonso (Urbagestión): "Maricarmen jamás quiso negociar, quieren hundir mi empresa, soy una víctima política"
‼️ En plena ola de protestas, @elEconomistaes ha tenido acceso a la primera entrevista con el propietario de Urbagestión https://t.co/dcqNxbfZrf
A ver cómo lo explico:
- Si pones un límite al alquiler, desaparecen los alquileres.
- Si impides los desahucios a personas vulnerables, las personas vulnerables no pueden alquilar.
- Si subvencionas el alquiler joven, sube el alquiler joven.
- Si alargas las hipotecas para que las cuotas sean asumibles, el precio medio de la vivienda sube.
- Si echar a un okupa cuesta dos años, se reduce el mercado del alquiler, y en consecuencia el precio de lo que queda sube.
- Si estableces zonas tensionadas con limitaciones en las ciudades, se tensiona esa zona y la de al lado.
- Si prohibes el alquiler vacacional, se alquila en negro.
- Si persigues el alquiler en negro, el piso se cierra o se vende, y caro.
- Si le haces imposible al banco ejecutar las hipotecas impagadas, se acaban las hipotecas.
- Si una mayoría social generacional es propietaria, esa mayoría no quiere que la vivienda baje.
Lo que hay que entender es que un mercado no es una máquina con un botoncito que yo enciendo y apago con una norma que ponga en el BOE, no es un problema lineal, es un sistema complejo de millones de agentes que reaccionan a las reglas del sistema y se adaptan. Lo que llamamos "mercado de la vivienda" es en realidad la suma de todas esas reacciones interactuando con las circunstancias y las normas.
Berlín, por ejemplo, congeló los alquileres en 2020 y las viviendas ofertadas cayeron en torno a la mitad en un año. Estocolmo lleva décadas con precios regulados y el tiempo que se tarda en acceder a un piso de alquiler es de 9 años. Cataluña estableció zonas tensionadas y el primer año se firmaron un 17% menos de contratos de alquiler, y desde 2021 la caída es de más de un tercio. La oferta de larga duración se fue al alquiler de temporada, y los que sí consiguen alquilar, lo hacen en pisos tan pequeños y caros que no pueden competir como alquiler vacacional.
Pero, ¿qué ocurre? que arreglarlo es lento, difícil y caro, y la demagogia es baratísima e inmediata. Ponerle un límite a los precios le cuesta cero al político de turno; es un textillo estupendo en un Boletín Oficial un día, le da un montón de titulares en la prensa, se pone el pin de político que se preocupa por la gente, dice que está tratando de ayudar a los jóvenes. Y cuando la medida empeora las cosas, que siempre lo hace, le echa las culpas a la avaricia de los caseros, a los especuladores, o a los fondos buitres; ya tiene un nuevo enemigo al que combatir, y él se convierte en el héroe defensor. Redondo. Perfecto. Divino.
Vamos a arreglar ahora mismo, juntos, por ejemplo, el mercado de la vivienda en Baleares, por poner la lupa en algún sitio difícil. En Ibiza, que me encanta. Hay que hacer dos cosas, y las dos a la vez:
La primera: construir muchísimo con dinero público, como animales, a lo bruto, 20.000 viviendas en diez años, y en dos paquetes. Un paquete para la venta de primera vivienda, para la gente de Baleares que no tiene casa: no para el turista alemán, ni para el que acaba de llegar o quiere una segunda residencia. No. Se venden sólo entre residentes con, por ejemplo, diez años mínimo en la isla, y a precio razonable. Es dinero nuestro, público, y se gasta en nosotros, no en fabricar otro mercado al alza que sólo pueda pagar la pensión de un guiri. Y el otro paquetito es el del alquiler, muchísima vivienda pública en alquiler, para todo el que trabaje en la isla, sólo la puede alquilar el que tenga o venga con un contrato de trabajo, porque la isla vive de servicios y sin camareros, médicos, enfermeros, policías y albañiles el modelo se hunde, y obligas al camarero a dormir en una furgoneta en verano y luego marcharse, que es lo que ya pasa. El que llega alquila a precio razonable, trabaja y contribuye, el que se queda diez años, compra a precio razonable. El que es rico que se compre un ático en Talamanca. Lo público se gasta en quien vive aquí y en quien hace que esto funcione, y en nadie más.
Y la segunda: dejar que lo privado funcione, que es regular bien, no regular más. Bien significa: licencias en meses, no en años, y si el ayuntamiento no contesta, silencio positivo. Alturas, densidad y suelo decididos a nivel de isla, con un cupo de viviendas por municipio máximo, consensuado, para no destruir el entorno, pero también mínimo, que se cumple sí o sí y el alcalde que no lo cumple pierde la competencia: así te cepillas al demagogo local que vive del "aquí no" poniendo el interés de los cuatro que le votan por encima del interés de todos. Luego, reglas estables: la ley del alquiler no se toca cada dos años, porque nadie pone un piso en el mercado ni levanta un bloque sin saber qué norma tendrá cuando termine. Y al propietario que ya tiene una vivienda, la certeza de que si no le pagan o se la ocupan la recupera en una semana, no en años, porque es la única forma de que el pequeño propietario no deje su casa cerrada con un cartel de Securitas y la alquile larga temporada en vez de vacacional. Ni un tope, ni una moratoria, ni una ayuda a la demanda. Lo público garantiza el techo de quien tiene que tener techo, y además, saca a 20.000 familias de pujar en el mercado, bajando el alquiler sin tocar la ley del alquiler. Lo privado es el mercado de verdad, donde va a seguir viviendo la mayoría de la gente, y donde también compran el turista, el alemán y el jipi que viene a abrazar árboles. Si lo privado funciona, la mayoría de los de aquí no pisará lo público en su vida; lo público está para que, mientras tanto, nadie duerma en una furgoneta porque no puede pagar 1200€ de alquiler.
Nada de esto es nuevo ni es mío. Está en los manuales, lo hizo Tokio y lo lleva haciendo Auckland diez años con la densificación. No hay debate técnico sobre cómo se arregla el probelma de la vivienda, se sabe perfectamente, como no hay debate médico sobre cómo se trata una gripe; lo que hay es un debate político sobre si compensa arreglarla, y la respuesta de la política española, hasta ahora, ha sido que no compensa. Porque arreglarla es un arquitecto, una grúa, un plano y diez años de callarse, emplear bien el dinero público y ponerse a currar, y eso no da votos, amigo. Cuestión de incentivos en democracia, pero ese es otro tema.
Mi humilde opinión sobre la anciana Mari Carmen y el cuento de “abuelita vs fondo buitre” es un caso de manual de cómo se ha normalizado que la ley sea opcional si sales en la tele y reúnes gente en la puerta.
El contrato de renta antigua lo firmó su padre en 1956. Cuando él murió, se subrogó su madre. Cuando ella murió en 2005, Mari Carmen hizo una segunda subrogación. La ley es clara: esa segunda prórroga dura dos años, salvo discapacidad del 65%. Ella tiene el 50%. El Supremo ya se lo dijo. Desde 2007, legalmente, ese contrato no le corresponde.
Lleva casi 20 años pagando ~480 € por un piso de 90 m² en Sainz de Baranda, uno de los barrios más caros de Madrid. Cobra unos 1.400 € de pensión. La casa no es suya. Es de un propietario que compró el edificio, ofreció comprársela, ofreció un alquiler de 1.650 € (el resto del bloque va a más de 2.500) y, ante la negativa, fue a los tribunales. Ganó.
Cuarto intento de desahucio. Tres veces se ha parado no porque un juez haya cambiado de criterio, sino porque hay suficiente gente en la calle para convertir el cumplimiento de una sentencia en un espectáculo. Eso es lo que fascina: en España, si tienes militancia, cámara y un relato de “ley franquista machista”, cumplir una resolución firme del Supremo se vuelve negociable. Si eres un particular al que le ocupan el piso o un pequeño propietario con un inquilino impago, la ley se aplica a las 8 de la mañana y punto.
Puedes pensar que el Estado debería haberle dado una alternativa habitacional. Correcto. Eso es política de vivienda, no un cheque en blanco para ocupar indefinidamente un inmueble ajeno a precio de 1956. Puedes pensar que 1.650 € es abusivo. También. Pero eso no convierte a Mari Carmen en propietaria ni anula 20 años fuera de plazo.
El mensaje que se está enviando es brutal: si aguantas lo suficiente y montas el circo adecuado, el derecho de propiedad es un trámite. El resto de inquilinos que pagan mercado, los jóvenes que no pueden entrar en el centro y los dueños que heredaron o compraron un piso con un contrato eterno de 400 € se joden en silencio.
No es solidaridad. Es precedentismo. Y los precedentes se pagan.
❤️🤍 Si eras del Atleti en el colegio hace 15 o 20 años, esto te va a tocar.
No va de títulos.
Va de lo que pasaba los lunes.
👇 Si lo viviste, entra
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-¿A qué viene este interés?
-González Amador es la pareja de Ayuso.
-En La SER sabían que estábamos redactando una nota de prensa antes de empezar a hacerlo.
-¿Has filtrado tú los correos?
-Eso ahora no importa.
Sobre el juicio a García Ortiz, Fiscal General del Estado.
Óscar Puente debe dimitir. No pongo en duda su capacidad pero sí su empatía y su falta de respeto. No se puede bufonear sobre tragedias en las que hay personas sufriendo. Es intolerable intentar sacar tajada del dolor.
Se han cargado el pastoreo, se han cargado la limpieza de montes, te multan si quitas la maleza para evitar incendios. Pues obtienes una ESPAÑA EN LLAMAS.
#IFTresCantos#IFTarifa#IFYeres#incendio
🚨🚨España no se merece el nivel de polarización, enfrentamiento y sectarismo de una parte de la clase política. La mayoría de los ciudadanos no somos así.
Torre Pacheco, el antirracismo selectivo y la estrategia marroquí.
Por Taleb Alisalem
Un anciano ha sido agredido en Torre Pacheco. El agresor, un joven marroquí. El hecho, grabado. Las reacciones, inmediatas. La narrativa, predecible. La izquierda mediática se lanza a denunciar el “auge del racismo”, “la extrema derecha” y “la islamofobia”. Los mismos de siempre, con los mismos adjetivos, con el mismo guion.
Pero aquí no hay ningún auge. Lo que hay es hartazgo. Lo que hay es un Estado, Marruecos, que ha hecho de su emigración una herramienta de presión política, y una parte de su diáspora una extensión blanda de su aparato de control. Y lo que hay, sobre todo, es una izquierda cobarde, domesticada y selectivamente ciega. Ve racismo en un tuit crítico, pero no ve supremacismo en los vídeos de marroquíes ondeando su bandera en suelo español tras agredir a un anciano.
Sí, se han ondeado banderas marroquíes en Torre Pacheco. No por nostalgia. Por territorio. Por dominio. Por desafío. Por supremacismo colonial.
Hay algo que no se quiere decir en voz alta, pero que muchos en silencio ya piensan, el proyecto integrador está roto. Y lo han roto quienes no vinieron a integrarse, sino a expandirse. Marruecos no ha exportado ciudadanos, ha exportado agenda. No ha mandado familias “necesitadas”, ha desplazado una ideología. La misma que ocupa mi tierra, el Sáhara Occidental, que oprime a su propia prensa y que alimenta en Europa una red clientelar de obediencia, chantaje y tribalismo.
¿Y qué hacen los colectivos “antirracistas”? Lo de siempre, callar. Callan cuando saharauis son amenazados. Callan cuando activistas son perseguidos por marroquíes en España. Callan cuando en las calles de Barcelona la criminalidad tiene rostro y nacionalidad, pero denunciarlo es “fascista”“Nazi” y “ultraderecha ultraderecha. Callan, porque el problema no es el racismo, sino quién lo sufre. Y si no eres útil a su causa ideológica, no mereces ni una línea de apoyo.
Es curioso cómo funciona la indignación selectiva.
Si un español reacciona ante la agresión de un anciano, es un nazi.
Si un marroquí agrede, es un caso aislado.
Si un barrio se defiende, es extrema derecha.
Si ondean banderas marroquíes del régimen del dictador Mohamed VI en suelo español, es “expresión cultural”.
HIPOCRESÍA con mayúsculas.
Lo que está ocurriendo no es nuevo. Forma parte de un modelo calculado, victimizar a la comunidad marroquí cada vez que alguien osa denunciar lo obvio. Mientras tanto, se criminaliza toda crítica, se anestesia la conciencia y se vacuna a Marruecos de cualquier responsabilidad. Y si alguien se atreve a hablar claro, lo llaman “ultraderecha” “Nazi”… Así se ha construido el nuevo totalitarismo moral, o te callas, o eres el enemigo.
Y mientras tanto, España arde.
Arde en la confusión. Arde en barrios donde la ley ya no es la Constitución, sino la ley del más violento. Arde en discursos institucionales que prefieren proteger sensibilidades ajenas antes que los derechos de sus propios ciudadanos. Arde mientras Marruecos gana terreno, simbólico, económico, político y ahora también callejero.
Torre Pacheco no es un caso aislado. Es un síntoma. Un espejo. Una advertencia. Y quien no quiera verlo, que mire mejor. Porque la bandera marroquí que ondearon está noche, no representa a un pueblo, representa a un régimen. Y ese régimen ha aprendido a infiltrarse no con tanques, sino con víctimas. No con soldados, sino con relatos. Y lo está consiguiendo porque Europa ha perdido el coraje de llamar a las cosas por su nombre.
Pues bien, yo no lo he perdido.
Sí, hay violencia importada.
Sí, hay lealtades extranjeras antes que cívicas.
Sí, hay una manipulación sistemática del victimismo para proteger a un Estado agresor.
Y sí, me puedes vomitar tu odio y falta de argumento en forma de “nazi” “ultraderechista” para dejar evidente de dónde procede el autoritarismo nazi. De ti.
Vicente Vallés: "Yolanda Díaz lleva semanas diciendo que está muy enfadada por los escándalos de su socio de Gobierno. De momento, no ha hecho nada que no sea decir que está enfadada. Y hasta ahí llega: hay que mantener los ministerios de Sumar como sea".