Que no nos importe si al final olvidamos lo que nos dijimos, o las promesas que hicimos porque todo eso, al fin y al cabo, es perecedero. Lo que me hiciste y te hice sentir, eso sí que permanecerá con nosotros para siempre.
Quiero que estés bien. Quiero que no dudes ni un segundo de lo que sentís. Quiero estar con vos, pero si yo ya no sos feliz, entonces me voy a apartar. Te voy a respetar y te voy a querer aún más, deseando siempre tu felicidad. Por sobre todas las cosas, quiero que estés bien.
Invitame a tomar mates, a caminar por donde quieras, a ver pelis en tu sillón, a mirar el techo de tu habitación, a tomar algo en la puerta de tu casa. No tenemos que ir muy lejos para hacer cosas distintas. No tenés que tener plata para que la pasemos bien. Es solo tener ganas.